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05/01/2025

Hecho en Viedma: Flavia y los dulces que produce con una historia familiar detrás

Aunque los consumidores no están acostumbrados, insiste en los deliciosos sabores “fusionados”, atractivos al paladar. Cocinó para un millonario chileno y un embajador antes de volver a su ciudad natal. Pasen y vean.
Flavia y el perfecto estibaje.
Flavia y el perfecto estibaje.

En el corazón de Viedma, donde el aroma a dulce se mezcla con otros sabores alimenticios y el patio de la casa de sus abuelos maternos llenos de plantas de higos, pelones, de almendras y parras, se encuentra una pequeña joya: la fábrica de dulces de Flavia Pinta. Más que un simple negocio con frascos y la etiqueta de “Pinta sabor”, este espacio es un tributo a la tradición familiar y al amor por la dulzura.

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La cocina no es sólo sobre los ingredientes, sino sobre las historias y conexiones que se crean a través de ella. Esta mujer ha logrado unir lo mejor de sus viajes con el cariño de su tierra natal, y los dulces son la punta del iceberg tomando en cuenta su enriquecedor derrotero por otros países.

Luego de intentar el estudio de Sociología, recaló en Neuquén para formarse como cheff –y a través de vínculos establecidos con colegas- se transformó en la cocina personal del excéntrico millonario Pedro Weinner, y como si la hubiera “secuestrado” tenía la exclusiva entre hornos y platos.

Por esas relaciones del empresario, a quien se negó a hacer lo mismo en Estados Unidos donde vende merchandising, llegó a preparar platos para un embajador español en Estados Unidos, amigo de Weinner. Como tiene pasaporte italiano por los lazos de sangre, no tuvo inconvenientes en recalar en Andorra, y luego volver a Caviahue hasta, un poco cansada, y por un amor volvió a desembarcar en la capital de Río Negro en 2017.

“Mi familia me decía que no era tiempo de volver a la Argentina (con Macri), pero me agarró además la nostalgia de perderme los besos de mi abuela (materna Edela De Gaetano de Franzó)”, admitió ante NoticiasNet.

Por lo tanto, con la ayuda de su madre Susana y su padre Luis arrancó montando una cocina en la casa de su abuela, y donde “copió” una estrategia comercial de la desaparecida “Dulcería los abuelos”: los sabores “fusionados”, más allá de los tradicionales.

Cuenta que “es todo muy artesanal, aprovecho las frutas de estación que compro y las del patio de mi abuela y de una vecina, y las mando al freezer para acopiar” con lo cual va conformando un amplio stock que vende en algunos comercios y por encargo.

Entra al confesionario. En su ADN están los genes de la abuela De Gaetano. Por caso, sabe que en la cocina “hay que quemarse las manos”, y además algunas particularidades provienen de Edela: el mecanismo de colocar boca abajo los frascos llenos de los dulces para que se complete el “vacío” en el contenido interior.

¿Pero de qué se tratan los “fusionados”?

Es nada más y nada menos que la mezcla de ingredientes como un claro ejemplo de incursionar en una innovadora opción. La gama está compuesta por algunos atractivos para el paladar como “calabaza-naranja”, “kiwi-amapola”, “manzana verde-frambuesa”, “tomate-vainilla”, “banana-naranja”,”zanahoria-naranja-jenjibre” o “pera-nuez”.

Entre estos sabores –según la especialista de la cocina viedmense- hay especialidades (“manzana-maracuyá”) que quedan escondidos en las heladeras de algunos clientes “como si fueran dueños de un pecado” porque “dan para ‘cucharear’ cuando uno pasa cerca, según me reconocen”.

 

Hecho en Viedma: Flavia y los dulces que produce con una historia familiar detrás
Hecho en Viedma: Flavia y los dulces que produce con una historia familiar detrás
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