2024-12-12

A la espera de su suerte, Padilla Ibáñez volvió a hablar: “No me interesa mi condena, mi vida ya no es la misma”

En la última jornada, y antes de que se sepa qué definirá la Justicia, la mendocina le habló a la familia Andrade.

Esta mañana se llevó adelante la última jornada del juicio a Esther Padilla Ibáñez, acusada de las muertes de Juan Cruz (28) Tomás (11) y Martha Andrade (75) en el accidente de la ruta 250 el pasado 17 de marzo. La imputada, que ya había hablado ayer, volvió a pedir la palabra en dos ocasiones.

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En primera instancia, se refirió a un tema de salud que vinculó directamente con el siniestro que la trajo hasta acá. “Quiero aclarar un parte del accidente…de esa noche muy oscura, en la que me encandiló el vehículo (ella dice que la Renault Duster venía con las luces altas), me olvidé de una parte, de comentarle a mi abogado, yo sufro de astigmatismo”.

“Tengo problemas en la vista, lo tengo en el carnet de conducir también. Esa noche, a mí me encandiló el vehículo que venía, me encandiló mal y perdí el control, por eso tiro el volantazo al carril de él, porque yo sentí que el vehículo ya estaba arriba mío…es como que tomamos la misma decisión y fue un impacto, y no recuerdo más nada. Quería dejar claro eso, que tengo problemas en la vista”, expresó.

Esther Padilla Ibáñez yendo a declarar frente al tribunal (Foto: Vanesa Schwemmler)

 

Sobre el cierre de la jornada, antes de los alegatos de clausura, Padilla Ibáñez volvió a expresarse, esta vez, tomando otro camino: le habló a la familia de las víctimas, y se refirió al dolor que dijo tener. “Quiero pedir perdón a la familia. Lo siento desde lo más profundo”, comentó.

“Desde aquel día trágico es muy duro el dolor y el sufrimiento que llevo en mi, y me imagino en la familia. No hay día que no piense en aquel trágico día. Desde ese día cambió mi vida, no es la misma. No hay palabras…lo siento desde lo más profundo de mi corazón”, remarcó.

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Ya hablando de ella, prosiguió: “Siempre quise ser una persona de bien. Jamás tuve intensión de lastimar a nadie. También soy madre, y sólo yo sé lo que sufro encerrada. Lloro, ya me siento condenada, ya no me interesa lo que me den, lo que me pase de hoy en adelante porque mi vida cambió”.

“Ya no hay psicólogo ni familia, nada que para mí vuelva a ser mi vida de antes. Todos los días pienso, me toca convivir con este dolor, que estas personas ya no están más. Ya no hay nada para hacer. Nunca salí con intención de lastimar a nadie…soy madre soltera, trabajé toda mi vida, desde los 9 años, y jamás hice daño a nadie. Lo lamento desde lo más profundo. Hoy estoy frente a este tribunal, y ya  no me interesa mi condena porque mi vida ya no es la misma”, cerró Padilla Ibáñez.

Esther padilla Ibáñez y su abogado, Juan Pablo Merlo (Foto: Vanesa Schwemmler)

 

Cómo fue el accidente del caso Padilla Ibáñez

El 17 de marzo de este año, Esther Padilla Ibáñez chocó con su camioneta Toyota Hilux la Renault Duster en la que viajaba una familia de Viedma. Los ocupantes eran Fabián Andrade (único sobreviviente) sus hijos Juan Cruz y Tomás y su mamá Martha. El siniestro se dio en la ruta nacional N° 250, entre la capital rionegrina y Conesa.

La mendocina se cruzó de carril, se fue a la banquina contraria y, cuando intentó regresar a la cinta asfáltica, chocó a la Duster. En ese momento, lejos de quedarse a auxiliar, Padilla Ibáñez se dio a la fuga.

Además, desde la investigación, se conoció que iba manejando mandando audios y videos. Incluso, desde allí se desprendió que había tomado alcohol antes de salir a la ruta. El test de alcoholemia más tarde lo confirmó.

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