SIN PERSPECTIVAS DE MEJORAS INMEDIATAS
La crisis de las PYMEs: sin crecimiento desde hace 40 años
En Argentina, las pequeñas y medianas empresas (PYMEs) enfrentan una situación crítica. Según un informe reciente, el país tiene la misma cantidad que hace cuatro décadas, un reflejo del estancamiento en la creación de nuevas compañías y de un clima económico poco favorable.
Las políticas económicas, los altos costos operativos, el difícil acceso al crédito, la complejidad del sistema tributario y la conflictividad laboral son factores que limitaron su desarrollo.
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Salvador Feminia, secretario de prensa de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), destacó en diálogo con Radio Noticias que “las políticas económicas que prevalcieron en los últimos años crearon condiciones muy desfavorables para la creación y sostenimiento de empresas, especialmente las que generan empleo y mueven la producción”. Además, explicó que “muchas empresas, especialmente los pequeños comercios y las industrias, no pudieron resistir el aumento de los costos y la presión tributaria, lo que las obligó a cerrar”.
Uno de los aspectos más preocupantes es el cierre constante de pequeñas empresas frente a la incapacidad de afrontar aumentos de salarios, impuestos y otros costos operativos. En algunos casos, los negocios optaron por la informalidad como estrategia para reducir costos, aunque esta medida no es ideal y genera un contexto de inseguridad laboral. Feminia afirmó que “muchas empresas familiares tuvieron que pasar a la informalidad para subsistir, ya que esta opción les permite evadir algunos costos, aunque las condiciones siguen siendo extremadamente difíciles”.
La pandemia de Covid-19 agravó una situación ya difícil, pero Feminia señaló que desde 2017 el panorama para las PYMEs era desalentador: “En ese año se mencionaba que se creaban alrededor de 1.000 empresas al año, pero morían 75.000. Es una cifra alarmante, sobre todo si se tiene en cuenta el nivel de desempleo que existe en el país”, dijo.
A pesar de las promesas de reformas fiscales y laborales, el dirigente indicó que las PYMEs no han visto cambios concretos que alivien su situación. A esto se suma la dificultad de acceso a insumos y dólares necesarios para importar, lo cual ha complicado el funcionamiento de muchas empresas.
“Aunque existían mecanismos como el crédito del Banco Central, el acceso a esos dólares era muy limitado, lo que dificultó mucho el funcionamiento de las PYMEs”, explicó el representante de CAME.
El panorama de inversión también es desalentador. Feminia señaló que, aunque en algunos sectores como la construcción hubo una leve recuperación, en general, “las grandes empresas no están generando el derrame económico que se esperaba hacia las pequeñas y medianas empresas”.
En este contexto, las PYMEs argentinas se encuentran atrapadas en un ciclo de inestabilidad y falta de crecimiento, con pocas señales de mejora en el corto plazo.