VIEDMA
Tenía un arma de guerra, la condenaron pero no fue presa por ser madre
A las 11.20 del 6 de septiembre del año pasado, Camila Rosana Cayamilla fue encontrada por personal de la Comisaría 30º en el barrio Unión portando una carabina calibre 22 y una pistola Jericho nueve milímetros de origen de la República Checa, similar a las que antes usaba la policía rionegrina.
Por ese motivo, la mujer quedó incursa en una causa por portación ilegal de arma fuego (de guerra) y se le sumó otro inconveniente el hecho calificado como "Atentado y resistencia contra la autoridad". Como consecuencia de ello, hoy fue sometida a un juicio abreviado.
La audiencia fue presidida por Guillermo Bustamante, interviniendo en el caso el fiscal Guillermo Gonzalez Sacco, y Santiago Guenumil, oportunidad en que se analizó la situación, y en ese marco se acordó una condena de tres años y medio de prisión efectiva.
Sin embargo, hubo razones por las cuales no será enviada al Penal, de acuerdo a lo que se supo en el transcurso de la audiencia. Como es madre, tendrá la posibilidad de contar con prisión domiciliaria, y para concretar la pena, le será colocada una pulsera electrónica bajo la supervisión de la Unidad de Arresto Domiciliario por Monitoreo Electrónico (UADME).