2024-09-01

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La celebración del Día de las Infancias y el legado de "la calesita"

La calesita: un testimonio de cómo estos lugares especiales se convierten en parte de la historia personal, creando recuerdos que se transmiten de una generación a otra.

Este domingo en Viedma se celebra el Día de las Infancias con una festividad especial que resalta la importancia de incluir a todos los niños y niñas en la celebración. Aunque originalmente el festejo estaba previsto para el fin de semana pasado, el evento se reprogramó para hoy debido a condiciones climáticas desfavorables. 

Esta celebración tiene un valor sentimental y simbólico, que conecta con una tradición muy querida por generaciones en Viedma: la calesita de la Costanera. Es que en 1978, Néstor Ciro Giménez, un hombre con un sueño de calesitero, emprendió un viaje a Bahía Blanca para traer a Viedma su primera calesita. Después, otras adornaron el balneario El Cóndor y la vecina ciudad de Carmen de Patagones.

Durante más de 30 años, cada verano en el balneario El Cóndor, "Don Giménez"armaba la calesita el primer día del año, regalando alegría a los niños que buscaban atrapar la sortija, y desmontándola pacientemente al final de la temporada.

Además de la calesita, don Giménez también hizo famoso el "Trencito de la Alegría", una atracción que acompañó a muchas familias durante sus visitas al balneario y la ciudad. Aunque el querido calesitero falleció el 10 de julio de hace ocho años, su legado continúa a través de sus hijas, quienes han mantenido vivo el proyecto y el espíritu de su padre.

La calesita, símbolo de diversión y tradición, ha sido fundamental para el disfrute de miles de niños y niñas a lo largo de los años. En reconocimiento a su impacto duradero, el parque de la Costanera, situado entre las calles 25 de Mayo y Las Heras, lleva el nombre de “Calesitero Don Giménez”, un tributo al pionero que trajo la magia de los carruseles a Viedma, Patagones y El Cóndor.

El Día de las Infancias no solo celebra a los niños y niñas de hoy, sino que también rinde homenaje a las generaciones pasadas que crecieron con la alegría de la calesita. Es una ocasión para recordar que estas tradiciones, que incluyen a todos sin distinción, forman parte esencial de la identidad y patrimonio cultural de Viedma. 

La calesita de la Costanera no solo ha sido un punto de alegría para los niños, sino que también ha dejado una marca imborrable en los adultos que alguna vez fueron pequeños. Muchos regresaron al parque con sus propios hijos, reviviendo esos momentos de felicidad que experimentaron en su infancia. Con el paso del tiempo y el avance de las generaciones, algunos están regresando nuevamente, pero esta vez acompañados por sus nietos. 

EXTRACTOS: Productora de Contenidos Audiovisuales “Surea”

Digesto municipal Viedma

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