2024-08-29

Digno de una serie de Netflix: la historia de cómo comenzó Humberto Castro, el único productor de trufas en Río Negro

En diálogo con Radio Noticias, habló de su pasión por la actividad, cómo el destino le hizo un guiño, y su anhelo de que esto se expanda.

Río Negro se caracteriza por sus frutos secos, los que también se exportan por su calidad. Es la cuarta provincia dedicada a esta producción se la conoce como tal. La fruta, con la manzana y la pera como caballitos de batalla. Pero también existen otras producciones, menos conocidas, que tiene que ver la trufa, poco común en estas latitudes. 

Humberto Castro fue un pionero en esta producción tan cotizada a nivel mundial, y para conocer un poco más de su historia, Radio Noticias (105.5) se comunicó con él.  Haciendo una recopilación de cómo comenzó en este emprendimiento en el valle medio, contó: "Cuando muere el presidente de la Cámara de Productores del valle medio, yo era el vicepresidente. Y yo veía que los productores de manzana, pera, durazno se aproximaban casi todas las semanas a ver qué posibilidades había de que el gobierno haya sacado un subsidio, la helada, la piedra, esto y aquello...”. 

"Yo me preguntaba -tengo 76 ya-: ¿cómo puede ser que no hay un producto que podamos hacer y que pueda servir para la exportación? Por allá veo un programa de televisión, veo unas cosas negras, que la servían en un plato, y que se llamaba trufa. Y me picó el bichito, en el dos mil y pico, empecé a averiguar, y nada. Los que tenían un poco de idea, tampoco, porque hay mucho secretismo en este tema de la trufa", agregó.

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Más allá de eso, Don Humberto no bajó los brazos. Siguió con esa idea en la cabeza. "Es largo de contar, pero un día voy al ACA, ayudo a un señor que se le había roto la camioneta, y lo traigo a la chacra, mi señora le sirve un suculento desayuno a él, a su esposa y a los bebés. Era chileno, y no sabía nada. Sabía que era ingeniero, porque me dice en el viaje que era ingeniero forestal, nada más", explicó.

"Pero después, cuando salimos a dar una vuelta por nuestra chacra, que es chiquita, tiene 5 hectáreas, me dice '¿usted no pensó nunca poner en esta finca trufas?'. Nooo, no me digas que vos sabés de la trufa. Ahí me dice que había estado en España Francia e Italia con respecto a la trufa. Me dice: 'Yo traje la trufa a América Latina, a Chile específicamente'. Me quería morir", siguió su relato. 

Sobre esta impactante coincidencia, dijo: "Yo creo que hay una abscisa en un tiempo exacto, y ahí se da lo que vos deseabas de corazón. La verdad, estoy creyendo que la trufa, en el siglo XIV, siglo XI, los faraones, estaban muy asociado a lo cultivo, a la cosa oculta, y algo tendrá que ver, ¡qué sé yo! La cosa es que antes de irse, me dice: 'Compadre, yo le voy a traer 10 plantitas de roble con encina para que usted empiece el proceso de trufa'".

Las trufas de la chacra de Humberto Castro

 

"¿Qué dije yo? Acá estamos acostumbrados a que prometemos, y después nunca más. Yo le dije: 'Mirá, Rafael, a mí me gustaría ir a Chile, que me pase algo, y que alguien me dé una mano, nada más. No tenés la obligación'. A los 10 días me llama y me dice 'compadre, estoy en el ACA con sus plantas, venga a buscarlas'. Fui a buscarlas, él me asesoró, el primer año, el segundo año...hoy somos amigos, yo he ido a Chile, a su casa, él viene acá, cuando viene a la Argentina pasa por acá", siguió su relato.

Sobre la actividad, manifestó: "Me guió en los primeros pasos de esto que es apasionante, la truficultura. Por lo general, es un cultivo que no te resulta familiar. A la mayor parte de los agricultores vos le hablas de trufa y no saben. Hay que explicar que es un hongo, que se cultiva asociado a una raíz de árboles específicos -roble y encina- así que fue apasionante ese camino desde hace 12 años hasta este año que ya es la secta cacería...se llama cacería, no cosecha, porque se caza con perros".

Por otro lado, dejó una advertencia: "Recién este año vemos cómo va el crecimiento, lento. Eso sí, es muy lento. El nervioso, el que quiere ver los efectos de la producción instantánea, te puedo asegurar que no, no lo recomiendo. Porque como es un producto que se hace bajo la tierra, es un manzano invertido, una pera invertida, un durazno invertido".      

Pasando a cómo se recolecta, comentó: "El perro, primero es entrenado, como los perros que entrena la policía para la droga, se entrena con aroma de trufa, pero el mejor sale con la trufa. Le das trufa cuando le servís la comida para que el tipo se vaya acostumbrando al olor". 

Castro, que se presentó como un apasionado, se lamentó por haber comenzado tarde, a sus 62 años. "Me hubiese encantado empezar a los 40". Consultado sobre sus hijos lo van a continuar, dijo: "Espero, pero no lo hago por ellos, lo hago por mí. A mí me apasiona. Si lo quieren continuar, hoy hay 600 plantas, y estamos sacando en 27 plantas estamos sacando 8,5 kilos...imaginate cuando esto esté en plena producción". 

Se trata de un producto costoso en el mercado y, sobre eso, dijo: "Al no haber, es caro. En la temporada se ha mantenido el gramo de trufa un dólar. Yo, casi en su mayoría, las uso para mis plantas, porque estoy haciendo plantas. Les saco esporas, hago un licuado esporal, y voy preparando más plantas para mí y algunos amigos que les regalo alguna plantita. Lo otro lo vendo a Buenos Aires, donde hay mucho mercado". 

Su plantación, de donde obtiene el hongo

 

Cómo se utiliza en las preparaciones

Es un producto que es presentado como la vedette de los grandes restaurantes del mundo. Una carta de presentación única, pero que también se puede utilizar en las cosas...claro, si se tiene la suerte de conseguirla. 

Consultado sobre eso, Castro resumió: "Sirve para todo. Porque no es que la tenés que cocinar a la trufa. Es como el queso de rallar... Rallas trufa sobre helado, sobre tallarines, en una ensalada...Es un condimento que te cambia todo. En las bebidas alcohólicas. Le pones 20 gramos de trufa a un whisky y te trufa el whisky, el coñac, el vodka, lo que quieras". 

El interés de la provincia en la truficultura

Castro contó que se van dar capacitaciones en su chacra. "Yo estoy predicando a veces en el desierto y a veces no. Lo interesante de esto es que todos los libros de fruticultura del mundo, dicen que no puede haber trufa a menos de 600 metros sobre el nivel del mar. En Choele Choel estamos en 152 sobre el nivel del mar. Les dimos vuelta la literatura. Estamos sacando trufas de 300 gramos, cuando la mayoría de las trufas son de 40,50 gramos en Europa".

"La noticia que tiene que correr como pólvora es que el mejor lugar de Río Negro para poner trufas la línea sur. Porque son todos suelos calcáreos. El único problemita sería le falta un poco más de agua, pero tampoco lleva tanta agua la trufa. El roble, la encina con 40 litros cada 15 días está perfecto. Con una lluvia cada 2 o 3 meses, chau", explicó. 

Sobre esa cuestión, especificó: "Estoy luchando para hacer pruebas con 20 plantas por allá. La idea mía, le decía al ministro Banacloy, que yo le regalo el año que viene 10, 20 plantas para hacer la prueba. Porque el tempo son los tiempos. Yo lo que veo acá es que un pequeño productor no aguante 10, 12 años para esperar el producto. Tiene que tener espalda para comer, para vivir, para hacerle los trabajos de todos los años".  

LA NOTA COMPLETA

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