PULSO ARTÍSTICO
David González: un artista polifacético comprometido con la cultura
David González, reconocido poeta, amante del teatro y gestor cultural, es una de las personas más queridas y comprometidas con el movimiento cultural de la Comarca. Su pasión por el arte y la cultura va más allá de la escritura de libros de poemas y su participación en obras teatrales. González también incursiona en el mundo de los videos clips, destacándose en el último lanzamiento de la banda de rock Lunamitica.
Hijo de Daniel "Alambre" González, renombrado músico nacional, y sobrino del icónico Gustavo "Bolsa" González, David creció rodeado de arte y cultura desde temprana edad. Sin embargo, su amor por la lectura fue especialmente inculcado por su madre, María Cecilia Liri.
En una entrevista con NoticiasNet, González se definió como un poeta, teatrista y gestor cultural, pero subrayó que su transformación más significativa ha sido convertirse en "un hombre de paz" en contraposición a su pasado marcado por “el vértigo y la aceleración”.
La versatilidad y el compromiso de David González con el arte y la cultura son evidentes en su amplio espectro de obras y proyectos. Desde la inspiración de sus poemas y su participación en obras teatrales hasta su contribución en el mundo audiovisual con videos clips de rock, González es un auténtico exponente del arte en todas sus formas.
Los inicios
Al ser consultado por sus inicios en el arte y la poesía, David manifestó que “vengo de una familia de músicos, mi padre guitarrista, Alambre Gonzalez y mi tío baterista, Bolsa González. Además, en la casa de mi mamá se fomentó mucho el hábito de la lectura y eso me abrió todo un mundo nuevo. A los 10 años de edad mi vieja me anotó en un taller literario con Lidia Ravonne de Hünicken, que estaba en la libreria Rayuela en calle Moreno, a partir de ese proceso comencé a escribir con más frecuencia”.
A los 14 años, señaló que “comencé con el teatro en la sala Juancito Caminador, ubicada arriba del Museo del Agua y del Suelo. Luego me fui a Buenos Aires, en los años 1994 y 1995. En aquella época hice teatro con Luciano Zuardi en el Centro Cultural Rojas y también empecé a laburar de asistente con mi tío Bolsa, el trabajaba con Pappo, entonces me encargaba de amar y desarmar la batería. Laburaba con toda gente que admiraba, fue una etapa muy interesante y linda”.
En el año 1996, David regresó a la Comarca y según comentó, “me inicié en un taller literario con Ana María Stefani, viviendo los 90 con toda la intensidad de los sentidos. Luego de un parate, en el año 2002, conocí a Martin Sanchez y empezé a retomar mi actividad teatral, también participe de la producción de algunos festivales de teatro joven y me volví a reencontrar con todo ese mundo del teatro”.
A la par de todo esto, comentó que “seguía escribiendo e iba publicando en algunos medios de la Comarca y en los primeros blogs de la época. En el año 2008 ingresé a trabajar en el área de Cultura de la Municipalidad de Viedma, ahí me meto en otro viaje que es la producción artística de espectáculos, que me abrió otro mundo, pero me alejó un poco de la parte artística”.

De todos modos, señaló que “aprendí el oficio de productor y de comunicador cultural, todo en modo prueba - error. Lo bueno de la Comarca es que siempre hay un ida y vuelta con los medios. Me gusta ser un promotor cultural”, afirmó.
En el año 2011, comentó que “retomé el teatro, con Martin Sánchez e hicimos "La Rebelión de los Iconoclastas", retomé el tema de la escritura y en el año 2016 edité mi primer plaquet que se llamó “11”. Ese mismo año con el grupo de teatro Escénica estrenamos “La Espera Trágica”, de Tato Pablosky”.
Mientras tanto, señaló que “siempre seguí publicando en blogs y revistas, en el año 2019 publico el libro de poemas “Paralelo 40, Meridiano 63”, que lo presenté en Viedma y Comodoro Rivadavia. El último poemario fue “Cuero de Puma”, de 2021, con una editorial de Fiske Menuco. En el año 2022 con Laura Raiteri, actriz de Fiske, hicimos “Ojos de Perros”, un libro de relatos escrito a cuatro manos, fue un experimento creativo muy lindo. Ahora tengo libros terminados para publicar, pero está difícil la cosa, lo estoy enviando a concursos para ver si sale alguna posibilidad de edición”.
Independientemente de lo que ocurre en Viedma, Patagones y la Argentina, David señaló que “por suerte mi parte literaria circula bien en México, también tuvo buena recepción en España, en Argentina también circula, pero cuesta un poco más. No sé si será así para todos, pero es mi experiencia”.
Músicos
En otro orden de cosas, al preguntarle por su acercamiento con la música, señaló que “siempre estoy mesclado con músicos, la primera experiencia fue con 11+ 4, que era un colectivo artístico que conformamos con Sebastián Labarone, Manuel y Ramón Espinosa en la música y actuación. Lo mío era texto y actuación, lo bueno es que cambiábamos en cada función, era todo muy experimental y duró dos años, 2017 y 2018. También con los hermanos Leo y Marcelo Tripailaf, de Las Nenas de Sandro, hicimos intervenciones, ellos tocando y en mi caso recitando. Hace poco con Javo Olavarrieta y Pablo Lopez Minuchi, también hicimos algo en un encuentro de escritores. Personalmente me interesa mucho esto de cruzar lenguajes”.
En este punto, reconoció que “a mí la poesía me llega por la cultura rock, arrancando por los poetas malditos del siglo XIX como Bodeler, Raimbod, el surrealismo y luego los beatnik, para mí el rock abarca todo”.
Presente
Para ir cerrando la nota, se le consultó a David por su presente y sus proyectos, al respecto señaló que “en este 2024 estoy con ganas de publicar, de hacer algunas presentaciones en vivo, alguna intervención en recital de rock. Me han invitado a diferentes clips y series, el formato set de filmación me gusta y me siento muy cómodo desde lo artístico, estoy siempre abierto, receptivo, soy como una esponja”.
No obstante, reconoció que en la Argentina “estamos viviendo tiempos complicados para todos y particular para la cultural. En este presente, pienso que todo hecho artístico es ideológico, entonces me planto desde un lugar y creo que tengo la obligación como ciudadano no quedarme en el mazo con algunas cosa que me parecen injustas. Creo que no hay que callarse, los que vivimos los 90 sabemos lo que traen estas políticas actuales”.
Para finalizar, añadió que “el arte debe estar al servicio de la liberación, todo hecho artístico tiene su peso, esto está difícil, estos es como los 90, pero peor, pero no hay que desanimarse, hay que salir a la calle, hay que expresarse”.