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La Manzana Histórica de Viedma: un legado recuperado y valorado
La historia de la Manzana Histórica de Viedma es un relato de resistencia, progreso y preservación del patrimonio arquitectónico y cultural de la ciudad. Desde su construcción a fines del siglo XIX por la Congregación Salesiana, esta emblemática edificación ha sido testigo de múltiples acontecimientos que han marcado su trayectoria hasta convertirse en un símbolo incuestionable de la identidad local.
Los salesianos llegaron a Viedma en la década de 1880, dando inicio a la construcción de un complejo que albergaría el Vicariato Apostólico, un colegio para varones, una escuela para niñas de la orden de María Auxiliadora, una escuela de artes y oficios, y una impresionante torre con reloj y observatorio meteorológico. Este conjunto arquitectónico representó no solo un avance en infraestructura educativa y religiosa, sino también un hito en el desarrollo de la ciudad.
Esta manzana y la Plaza Alsina fueron reconocidas Monumento Histórico Nacional en el año 1987.
A lo largo de su historia, la Manzana Histórica enfrentó desafíos, como la devastadora inundación de 1899, donde fue la única edificación que resistió los embates del agua, demostrando su solidez y significado para la comunidad. Sin embargo, hacia la década de 1970, con la disminución de la presencia salesiana en la zona, comenzó un proceso de venta y desprendimiento de parte de la propiedad.

En ese contexto, el abogado Tomás Armando Rébora adquirió una parte significativa de la propiedad, incluyendo el espacio abierto del patio.
Fue en 1986 cuando se dio un paso importante hacia la preservación de este patrimonio, con la cesión de la parte central del edificio al pueblo de Viedma mediante un convenio entre los Salesianos y la Comisión Ejecutiva del Bicentenario.
En 2008, ante las dificultades para intervenir en el edificio que daba a la calle Colón, entre Rivadavia e Irigoyen, y la pésima relación entre el entonces intendente Jorge Ferreira y Rébora, se tomó la decisión política de iniciar el proceso de expropiación, proceso que duró años y que le significó a la Municipalidad abonar una suma por encima de los 14 millones de pesos hace ocho años atrás. Sin embargo, permitió hacer uso inmediato de las instalaciones para obras de refacción y para espacios de distintas entidades, como el Consulado de Bolivia y la Universidad Nacional de Río Negro,
Mediante un convenio entre la Municipalidad y la Comisión del Bicentenario, se acordó que la comuna se haría cargo de las dos plantas de la Manzana Histórica que dan a la calle Rivadavia, y que incluye la Biblioteca Popular Mitre, y los museos Gardeliano, Salesiano y del Agua y el Suelo.

Hoy en día, la Manzana Histórica continúa siendo un espacio de vital importancia para la comunidad, con la necesidad permanente de obras que garanticen su mantenimiento y conservación.
El uso del Patio Salesiano y la plaza seca (Misiones Salesianas) interconectadas, se entrelaza con actividades sociales y culturales, incluyendo eventos comunitarios que resaltan su valor como patrimonio histórico y arquitectónico de Viedma.