2024-01-11

PULSO ARTÍSTICO

Ana Bertora: la multifacética pianista que cada verano trae su talento a Viedma

Nació, creció y transitó su vida en el mundo de la música. Desde muy pequeña tuvo curiosidad por el piano y fue a los ocho años cuando decidió aprender a tocar este instrumento. Ella es Ana Bertora, una artista cordobesa que recorrió Latinoamérica y el Viejo Continente combinando todos los géneros populares y que cada verano visita Viedma, para realizar presentaciones y brindar talleres.

"Empecé a venir a Viedma hace siete años para visitar a parientes de mi compañero, que es Santiago Villagra, porque acá vive su mamá. Y así fue que comenzamos a hacernos amigos de la música y eso nos llevó a poder llegar cada verano a tocar por acá con distintos proyectos", le contó a NoticiasNet en el comienzo de la entrevista. 

La cantante y compositora tiene 42 años y es oriunda de la ciudad de Unquillo. Como bien contó, sus visita a la capital rionegrina en la temporada estival vienen acompañadas de actuaciones musicales en el proyecto folclórico de la cantante local Ana Alcaraz y Viejo Puente Trío, agrupación creada junto a su esposo y el bajista Maximiliamo Díaz. Además, ofrece talleres de canto y percución colombinana. El primero lo realizó el lunes 8 el próximo será el lunes 22, con la idea de cerrar con dos más en febrero. 

"Soy una pianista formada en todos los géneros populares, porque en Córdoba estudié en una escuela que no está tan volcada a la música clásica, sino más bien al jazz y lo popular. Estuve viviendo ocho años en Colombia y pude estudiar la música tradicional de allá, que es de percusión y voces, lo que me permitió poder tocar con gente que maneja géneros que en nuestro país no conocemos mucho", expresó. "Para cualquier músico, tener transcripciones rítmicas y conocer géneros nuevos es como un alimento increíble, por eso doy el taller con mucho cariño y responsabilidad. Con los colombianos que aprendí dimos talleres en Uruguay y fuimos a Europa", agregó.

 

 

El amor por la música de Ana se inició en su casa, relató acerca de sus comienzos. "Tengo una familia de varios músicos y todo se inició en casa. Teníamos dos pianos y cuando era chica me copé mucho tocando, así como ahora le pasa a los chicos con los celulares, porque me pasaba horas tratando de repetir algo con lógica e inventando cosas. Hasta hoy en día cuando tengo un tiempo lo sigo haciendo, porque te lleva la pasión que uno tiene por la música", dijo.

"Luego comencé a estudiar y bueno, mi viejo es compositor y también tenía un programa de música en Radio Nacional de Córdoba que era muy visitado por un montón de músicos y yo lo acompañaba a hacer el programa, entonces me la pasaba escuchándolos en el estudio. Cuando salí de la secundaria seguí estudiando piano en una escuela que se llama La Colmena, pero luego tuve que dejar porque era privada y salía muy caro", añadió.

Ana reparte sus días en Unquillo dando clases de piano en la escuela que tiene junto a Santiago. También integra un cuarteto de jazz llamado "La Siesta Elvira", y una agrupación de timba cubana que lleva por nombre "Ramón Vacilón".

Con respecto a su recorrido musical, sostuvo: "Un verano con una amiga armamos un proyecto y salimos a tocar a Salta. Tocamos en varios lugares y nos fue muy bien, entonces con lo que juntamos de plata seguimos para adelante, investigando cada vez más sobre esto con diferentes artistas y músicos. Después fuimos a Bolivia, subimos a Perú, pasamos por Ecuador, y llegamos a Colombia, donde conseguimos tocar jazz en un hotel de manera fija durante varios años. En 2011 me volví a Córdoba y conocí a Santi. Pusimos en marcha algunos proyectos musicales y tenemos una escuela que se llama El Despelote, donde dictamos talleres de música afrocolombiana, él da clases de batería y percusión y yo de piano".

En este sentido, Ana remarcó que "para mí es muy importante poder moverte de tu pueblo". "En los lugares donde estuve pude ver que hay sectores donde la gente tiene la música y la cultura mucho más viva que nosotros, porque sacabas una tambora y un tambor a la vereda para hacer un ensayo y venían todos los vecinos a bailar y tocar. Para mí que elegí el arte para vivir, haber transitado todo eso fue increíble e inolvidable", afirmó.

Haberse definido como "muy manija" con la música, hizo que Ana siempre vaya por algo más. "Haber descubierto que se puede practicar con un tambor, un piano, con palmas o cantando, me generó mucho interés en varios géneros musicales. Haber estado en Europa en festivales con instrumentos autóctonos, o cuando visité Israel, Brasil, o Uruguay con al canbombe, noté que la música es tan gigante y me permitió sumar elementos para no quedarme como una música purista en un solo estilo", expresó.

"En Córdoba tenemos un grupo de música afrocubana que se llama Ramón Vasilón y recién este año, post pandemia, logramos como se dice salir a la cancha. Todos los integrantes tocamos este estilo, pero no lo hacemos para vender una entrada, sino porque somos apasionados. Siempre estamos en un proceso de búsqueda y cuando pasan los años uno va compartiendo cosas y elementos con alguien que va empezando", finalizó.

 

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