Desempleo en alza: preocupación por el panorama laboral en 2024
El futuro del mercado laboral en Argentina genera preocupación entre los analistas económicos, que advierten que el desempleo podría alcanzar niveles alarmantes para el año 2024. La crisis económica y la alta inflación son los principales factores que amenazan con afectar el empleo.
El gobierno anunció la desvinculación de 7.000 empleados estatales, lo que encendió las alarmas sobre el futuro de los puestos de trabajo. Aunque estas desvinculaciones no representan un gran porcentaje del mercado laboral en general, sumadas a la recesión y la pérdida del poder adquisitivo debido a la elevada inflación, generan incertidumbre sobre las perspectivas laborales en el futuro cercano.
Actualmente, la tasa de desempleo se encuentra en niveles mínimos, pero los salarios no han logrado mantenerse a la par del aumento de los precios. La alta inflación, que se espera supere el 20% mensual en los primeros meses de 2024, socavará aún más el poder adquisitivo de los salarios y llevará a más personas a buscar empleo.
Además, este aumento en la búsqueda de empleo podría afectar la tasa de desempleo, que podría revertir su tendencia a la baja y comenzar a aumentar. Esto no solo se reflejaría en las cifras, sino también en un aumento de la informalidad laboral y los trabajos por cuenta propia.
Los economistas estiman que la tasa de desempleo para 2024 podría ubicarse entre el 7,5% y el 8,5%, niveles similares a los observados a fines de 2021, cuando la pandemia de Covid-19 llegó a su fin. También advierten que los trabajos informales serían los más afectados, mientras que los empleos formales caerían en menor medida.
La crisis económica también afectaría sectores productivos que dependen de la demanda interna y de la protección estatal. La construcción, por ejemplo, se vería especialmente afectada por la caída de la actividad y el aumento de los costos en dólares.
Si bien es temprano para hablar de cambios drásticos en el mercado laboral, los economistas coinciden en que la actividad económica tendrá efectos inevitables en los puestos de trabajo. La destrucción de empleo no se espera en el corto plazo, pero si la actividad económica sigue decayendo, el impacto será duro.