2023-11-17

PULSO ARTÍSTICO

Víctor Hugo Davis, un apasionado de la pintura que eligió a Viedma como su lugar de vida

Este verdadero personaje, hincha de Huracán, es maestro del fileteado y restaurador de muebles.

Radicado desde hace casi 20 años en esta ciudad, el maestro de fileteado porteño y restaurador de muebles antiguos, Víctor Hugo Davis ha encontrado en  Viedma su lugar en el mundo y la tranquilidad que tanto buscaba.

Si bien durante muchos años se dedicó a la docencia, hoy en día se encuentra jubilado, pero no por eso fuera de la actividad. Víctor Hugo sigue despuntando su pasión por el fileteado porteño, enseñando de manera privada, pero también restaurando muebles antiguos.

Para conocer un poco de su actualidad, en qué anda con sus actividades y los proyectos que tiene en mente para el año próximo, NoticiasNet lo visitó dialogó con el en su coqueto taller de calle Zatti, casi esquina Alberdi.

Fileteado  

Al ser consultado por el fileteado porteño, Davis señaló que “era un oficio que arrancó en el año 1900 y que hoy está en vías de extinción. Se lo considera un arte, pero en realidad el fileteador era un laburante que salía a ganarse el mango todos los días, por eso en mi caso me siento un laburante”. 

Según comentó, “tuve la suerte de haber venido a Viedma en el año 2005 y en el 2006 la Secretaría de Cultura de la Municipalidad me contrató. Desde entonces tuve la posibilidad de mostrar y enseñar este arte que tanto quiero. Ahora, hace un año y medio que terminó mi gestión, porque estoy jubilado”.

Por lo antes dicho, remarcó que “estoy muy contento con Viedma porque siempre me han tratado muy bien y eso me ha permitido despuntar el vicio pintando, pero ahora además haciendo trabajos de restauración de muebles en forma privada”.

Para el año que viene, entró en el confesionario. Adelantó que “tengo la idea de armar un taller de autogestión, si no es en el Centro Cultural será en mi casa, pero la idea es seguir pintando y enseñando a quienes quieran aprender”.

Consultado por la actividad de este 2023, comentó que “hace poco tiempo hice un trabajo muy lindo en la semi peatonal de la calle Buenos Aires, pues la Municipalidad de Viedma me contrató para darle un poco de color a la ciudad como me lo pidió el intendente Pedro Pesatti”. 

Pero este no ha sido el único trabajo que Víctor concretó para la ciudad, según comentó “en la parroquia Don Bosco realice un vitral de Don Zatti, porque en realidad mi actividad se mezcla, porque empezó con el vitral y luego se juntó con el fileteado”.

En este orden, señaló que “el primero de los murales que hago es en la Catedral de Viedma, que es un vitral de Ceferino Namuncurá (2007) y después charlando con el cura Pedro Narambuena se presentó la posibilidad de hacer un mural de Don Zatti, que lo hice con mucho orgullo”.

Con respecto al trabajo realizado en la Catedral de Viedma, Davis señaló que “al de Ceferino Namuncurá lo hice porque mi viejo era devoto de Ceferino, mi familia es de San Blas y en mi infancia los viajes míos eran al Paraíso de los Pescadores, así que ese fue uno de los motivos por los que me vine a esta zona. Mi papá era de Coronel Dorrego y toda esa zona muy devota de Ceferino. Entonces cuando me vengo a vivir a Viedma era una suerte de homenaje a mi padre hacer un Ceferino y el hecho de realizarlo en la Catedral fue lo máximo”.

Justamente al recordar cómo se dio la posibilidad de realizar el mural, señaló que “fui un día a la Catedral, me atendió Esteban (Laxague), un hombre súper sencillo, después me enteré que era el Obispo, me dijo que si y lo hice. Después surgió la posibilidad de hacer el mural de  Zatti. La historia del enfermero santo la conocí acá, porque no era tan conocido en Buenos Aires”.

De todos modos, reconoció que “lo interesante de su historia es que fue contemporáneo a muchas personas que aún están con vida, por ejemplo, de mi prima, la turca Liliana Chebeit, ella fue atendida por Zatti”. Por aquellos años, recordó que “en esa época también restauré los vitrales de la Casa de Gobierno que habían sido rotos en una manifestación”.

Actualidad

Con respecto a su presente, Victor manifestó que “ahora estoy despuntando el vicio con la madera, que me encanta, hago estantes, percheros, restauración de muebles, un poco de todo, en cualquier momento aparezco en alguna feria de artesanos con alguna producción”.

Consultado por su rol de docentes, comentó que “este año no lo hice, salvo alguna charla de fileteado. De todos modos estoy armando algo para el año que viene, trabajando siempre con madera reciclada. A quienes le interese saber lo que hago me pueden ubicar en redes sociales como Antigua Comarca Viedma Patagones”.

A la par de estas actividades, “siempre estoy con la pintura, que también es una pasión, un lindo vicio, nunca dejo de pintar, además lo hago en mi casa y para mí es un cable a tierra”.

Viedmense hincha de Huracán

En otro orden de cosas, al preguntarle cómo siente vivir en la capital rionegrina, al respecto expresó: “Siempre me sentí viedmense, alguien dijo “soy del lugar donde estoy feliz” y realmente debo decir que, si viene a tirar el ancla a Viedma, a votar, a comprar una casa, a criar a mis hijos, no puedo decir que no soy viedmense”.

Además, señaló que “una cosa linda que me pasó en esta ciudad fue dar clases en la cárcel, nunca me imaginé que luego de venir escapando un poco de la inseguridad de Buenos Aires iba a terminar dando talleres en la Unidad 12 y el Penal Provincial 1, fueron tres años muy lindos”.

Para ir cerrando la entrevista, al preguntarle cómo se siente ser un hincha de Huracán, sobre todo en la Patagonia, admitió que “no es cómodo, eso es para los hinchas de Boca o River que cada tanto una alegría. Alguien dijo que un hincha de Huracán no es hincha es creyente, y bueno, eso soy”.

A modo de anécdota, recordó uno de los ascensos del "Globo" a la Primera A y señaló que “acá somos pocos, pero hay hinchas, uno es Aldo Capretti que es un muchacho amigo y después encontré a uno en el Banco Nación de Patagones. Recuerdo que un día fuimos a festejar a la fuente Pucará. Pregunté y me dijeron que ese era el lugar emblemático, bueno me fui y estaba solo con el auto y los nenes, con globos y con un sombrero. En eso veo que del lado de enfrente venía otro auto con una bandera de Huracán, ahí nos encontramos, en la fuente, nos sumamos los dos, nos unimos en un abrazo y así lo conocí a Aldo, después pasó a ser una caravana, éramos dos autos”, recordó entre risas.

Para finalizar, Victor no quiso despedirse sin agradecer a la ciudad que lo acobijo a él y su familia. En tal sentido manifestó que “debo agradecer a toda esa gente que se acercó y nos dio una mano, a los alumnos, a la ciudad, a la Secretaría de Cultura que siempre me abrió las puertas. De Viedma lo único que puedo decir es que estoy agradecido y que soy viedmense más”.

Te puede interesar