VIEDMA-13º FERIA DEL LIBRO
Minetti recreó la historia presentando su libro “Mi encuentro con Perón”
Las historias orales que permiten la recuperación de la memoria se potencian, si en medio de un proceso con eximios protagonistas, se transforman en un libro. Pueden dejar que una visión, en un determinado momento de la Argentina, corra como reguero de pólvora para alimentar el espíritu crítico de las nuevas generaciones.
Esta apuesta a trabajar sobre las representaciones políticas del país, estuvo a cargo del abogado y escritor viedmense, Enrique Minetti, quien en el marco de la 13º edición de la Feria del Libro de Viedma y con auditorio plagado donde no alcanzaron las sillas, dio a conocer su libro “Mi encuentro con Perón” en la residencia madrileña de Puerta de Hierro.
La visita al líder fue por espacio de casi tres horas el 29 de marzo de 1971, junto con compañeros de la Facultad de Derecho de la Universidad del Litoral, y estudiantes de Medicina de Rosario, donde por casualidad se encontraba el ex director del Hospital Zatti de Viedma, Juan Carlos Paradiso. Por entonces, era como un viaje de estudio a fin de empaparse de la realidad nacional y del mundo.
La presentación del sábado en el Centro Municipal de Cultura –que sirvió para dar rienda suelta a risueñas anécdotas- se concretó en un clima ameno a través de un conversatorio compartido con el periodista y escritor Carlos Espinosa y el agudo análisis del texto por parte de la escritora Juana Porro.
El texto, que incluye el paso de Minetti por la cárcel durante la dictadura militar, cuenta con “un deseo implícito de desafiar la memoria personal y colectiva, darle visibilidad a partir de la escritura y resignificar ese pasado reciente”, afirmó en primer término la escritora como para poner contexto en la colmada sala.
Destacó que “aparece el yo testigo, interpelándose así mismo, no es un texto rebuscado” en virtud de que “habla del valor y el sentido de la vida”, tras lo cual dio pie al conversatorio encabezado por Espinosa para que el autor cuente la experiencia vivida ese día.
Perón “nos invitó café” pues él era “campechano para hablar” y la idea de verlo en ese momento respondió a que “ocupaba el centro de la escena, sea a favor o en contra, era un mito como Napoléon” y además “nos dijo (en forma irónica), hay un guardia en la puerta y no sé si para cuidarme o vigilarme”.
Apuntó que “sorprendió a Paradiso cuando se ofreció a batir el café” y “nos preguntó cómo estaba la Argentina, cómo si él no supiera”, y entre otras cosas Perón recordó su paso por sus clases de conducción en la Escuela Militar soltando la frase: “uno está para conducir el desorden, si hay orden no es necesaria la política”.
Luego contó con extrema soltura quien fue el nefasto personaje al que Perón le dio indicaciones para retratarse con los visitantes. Se trataba de José López Rega, quien arribado al país durante el gobierno peronista de la década del ’70, fue el creador del cuerpo de asesinos escudados en la Alianza Anticomunista Argentina, conocida como la Triple A, que se atribuyó numerosas matanzas de dirigentes.
A modo de conclusión, y antes del cerrado aplauso, Minetti reflexionó sobre las enseñanzas de ese encuentro. “Nos dio mayor porosidad, fuimos más permeables a las cosas, empezamos a comprender el fenómeno (de los intereses) que perseguían las multinacionales”.