PULSO ARTÍSTICO
Gabriel Abayu un teatrero de la primera hora que sigue apostando a la libre expresión
Al momento de hablar de teatro en la Comarca uno de los nombres emblemas es seguramente el de Gabriel Abayu, una persona interesada en los diferentes aspectos de la vida, que ha pasado por la política, muy metido en lo social y sobre todo en lo artístico.
Con más de cuarenta años de trayectoria, Abayú actualmente está de gira con “Purogrupo” reversionando la obra “El Acompañamiento” de Carlos Gorostiza.
En conversación con NoticiasNet, Abayú señaló que “El Acompañamiento es una obra que en nuestro historial, de más de 40 años, ha tenido más de 50 funciones, que para un grupo del interior e independiente es mucho y está muy bien”.
Consultado por la obra, señaló que “con Carlos Irazusta lo estrenamos a fines de septiembre, pero volvimos a los ensayos porque este fin de semana la presentamos en Río Colorado. Allí está el Teatro de la Barda, que es el grupo teatral más antiguo de la provincia con 50 años de actividad”.
Justamente en Río Colorado, “todos los años organizan una semana cultural que se llama Bardarte y a nosotros nos invitaron para participar. Es así que este sábado 4 de noviembre actuamos allá, con Carlos Irazusta y Ailen Cadiz que se está iniciando en la asistencia técnica”.
Con respecto a la obra, comentó que “es un reciente reestreno del elenco Puro Grupo” y añadió que “esta obra nace de una conocida anécdota entre Tuco y Sebastián. Habla de los sueños que se concretan y no. El sueño de Tuco ha sido ser un cantante de tango, en este contexto, Sebastián, su mejor amigo, lo visita y ahí comienza toda la trama”.
Las próximas funciones de El Acompañamiento serán el 17 y 18 de noviembre en el teatro el Tubo de Viedma, justamente en la previa de las elecciones nacionales.
La obra en cuestión es una de las preferidas de Abayú, tal es así que desde el año 1981, cuando la vio por primera vez, tuvo deseos de interpretarla.
Al respecto, sostuvo que “hace más de 40 años esta obra nacía, en una etapa importante del país y en el marco de Teatro Abierto, un movimiento que enfrentó desde la cultura y el arte a la última dictadura militar. Esto nace en 1981. Vale recordarlo para las nuevas generaciones que Teatro Abierto marcó resistencia y mostró que desde la organización se le podía ganar a la censura, a la tortura y persecución”.
Por medio de Teatro Abierto, “se demostró que el teatro estaba vivo y que es un fenómeno cultural y social. De ahí nace la obra, a 40 años del regreso de la democracia la queríamos recordar y nos pareció muy interesante volver a ponerla en cartel”.
Inicios
Más allá de su presente, al preguntarle y pedirle que contara un poco de su rica historia como artista, Gabriel Abayú manifestó que “soy de la Comarca, acá hice la primaria y secundaria, pero luego me fui a estudiar a La Plata. Allí me dediqué a la militancia política, que era otro tipo de experiencia, hice viajes internacionales representando al Partido Intransigente –PI- acompañando al “Bisonte”, como se lo conocía a Oscar Alende”
Luego de esa etapa, “regresé a la Comarca para trabajar y formar una familia, hasta que un día aparece en Viedma Francisco Javier, director y productor internacional”.

La aparición de Francisco Javier significó su integración a un taller de teatro “donde había de todo, gente que daba expresión corporal, técnica de la voz, etc. En el año 1981 hicimos la primera obra de teatro para niños “Figuiritas de colores”, fue una muy linda experiencia porque terminábamos jugando con los chicos en los jardines del Centro Municipal de Cultura”.
Según recordó, “estábamos en eso y comenzamos con la obra “Los Casos de Juan”, que era otro tipo de propuesta teatral. En aquellos años no había muchos lugares para hacer teatro, salvo el Cultural”.
No obstante, “como Francisco Javier estuvo en Francia y estudió cómo hacer arte en diferentes espacios escénicos, un día paso por una obra abandonada, de un gran boliche bailable y dijo acá vamos hacer algo”. Ese lugar es donde actualmente está funcionando el casino, pero en aquellas épocas estaba abandonado y rodeado de baldíos.
Fue así que “se formó una comisión de apoyo al teatro y con colaboración del Departamento Provincial de Agua –DPA- tapamos el lugar con los nylon que se utilizaban para los canales, se llevó la luz y el agua y se armó un teatro. Era todo un descampado el lugar y lo que recuerdo siempre es que la obra terminaba con asado, que lo hacía Nito Guidi y baile popular. El teatro tiene que ser una fiesta no decía Francisco Javier y así fue en 1981 y 1982, pero ocurrió lo de Malvinas y nos cortó la experiencia”.
Con la caída del régimen militar y la llegada de la democracia llegaron aires nuevos para el país y todo lo que tenía que ver con la cultura. Fue en este marco que “pusimos en marcha la obra Los Mirasoles, en el Centro Cultural”.
En ese año, 1983, “me incorporo a Purogrupo y comenzamos con la preparación de “La Farolera”, de María Elena Walsh. Con esa obra fuimos a la gran mayoría de las escuelas, fue muy linda época”.
En 1986 “bajo la dirección de Rubén Pizzaco hicimos “La Historia del Laburo”, que es la historia de la explotación del hombre, la otra obra de este mismo autor era “La Historia de la Guita”, que no la hicimos”.
Si bien el país transitaba los primeros años de democracia, los militares estaban siempre al acecho, “y bueno vinieron los intentos de golpes de estado. En uno de esos nos intentos golpistas nosotros nos agrupamos, con varios integrantes de otros elencos, y ahí viví mi primera experiencia de teatro callejo, con la temática especial del golpe de estado, la deuda externa, Malvinas, etc”.
De todo este momento nació “Rico Huevo” que era “una obra que la denominamos así por el General –Aldo Rico- y por el levantamiento que fue en Pascuas. En mi caso parodiaba a Raúl Alfonsín y decía la frase “la casa está en orden”. Esa era una época de muchas manifestaciones, recuerdo que fuimos a Buenos Aires con la obra y la hicimos en plaza Dorrego, parque Lezama y en el Obelisco, fue otra linda experiencia”.
Lo que se vivió en la década del ´80 “fue un gran destape, había diversas actividades artísticas porque había una necesidad de expresión, luego de tantos años oscuros. Entonces había música, peñas, mucho arte y mucha actividad teatrea. Pero debo reconocer que en esa época hubo un secretario de Cultura, Norman Tornini, de Villa Regina con una cabeza extraordinaria que apoyaba la movida cultural. Recuerdo que con “La Farolera” recorrimos toda la Línea Sur, creo que nunca más se hizo algo así, llevar el teatro a todos los rincones de la provincia”.

Década del 90
Entrado los años ´90 “vivimos otra experiencia maravillosa, esta vez con los obreros de Hipasam -Hierro Patagónico Sociedad Anónima Minera-, que vinieron desde Sierra Grande a protestar a Viedma. Recuerdo que acampaban en el camping de la ciudad, que estaba ubicado donde están las canchas de hockey. En ese marco un amigo abogado de los obreros nos dicen “se animan hacer la obra para los trabajadores”. Le dijimos que sí y un mediodía, tipo 13 horas, nos fuimos para el camping y le dimos la obra. Fue una maravilla, me emocionó la recepción, la respuesta y el respeto. Tanto gustó que nos invitaron para que la lleváramos a Sierra Grande. Allá fuimos, pero nos tocó un día de mucho viento, entonces la pregunta era cómo la hacemos, y alguien dice “hablemos con el cura”, y muy accesible el cura párroco dijo “sí, la dan en la iglesia”. Fue así que el templo se llenó de obreros y público en general. Otra experiencia impagable e irrepetible”.
Si bien con los ´90 “hubo un cambio en la política, nosotros seguíamos firme con el teatro e hicimos “El viejo Criado”, una obra de Tito Cosa que la hicimos arriba del escenario del Centro Municipal de Cultura, con el acompañamiento de la Asociación Española de Patagones nos prestó sillas y mesas. Con eso armamos un bar y el público estaba con nosotros en ese bar, tomaban su vaso de vino y nosotros actuábamos, fue una experiencia muy linda, año 92 y 93”.
En el año 1994 “por medio de gestiones de concejales de aquella época, Marta Buchet, Jacobo Abrameto y Nilo Fulvi logramos en concesión lo que es hoy “El Tubo”, que era un galpón destinado a talleres de arquitectura de Nación, que después quedó en custodia de Vialidad Nacional, luego quedó abandonado y lo tomó el Municipio de Viedma, ahí logramos la concesión”.
El local en cuestión “era todo chapa, entonces en invierno no nos podíamos sacar las camperas del frío y en verano nos moríamos de calor. En aquellos años nos constituimos en una asociación civil sin fines de lucro, Puro Grupo, y el primer subsidio que obtuvimos fue destinado a revestirlo con poliuretano expandido, eso atenuaba el frío y calor”.
En el nuevo salón, “la primera obra fue “Siempre Sombra”, dirigida por Hugo Aristimuño, en este caso estuve como asistente técnico. Con la obra fuimos a festivales provinciales y nacionales”.
Entre los años 1995 y 1998 “viene a Viedma el director Salvador Amore y con él hicimos dos obras escritas por él”.
Nuevo milenio
Fue durante el año 2001 “que comenzamos con El Acompañamiento, una obra por la que venía insistiendo desde 1981. La hicimos hasta 2004 y luego la retomamos en el 2010. Con esta obra fuimos a encuentros provinciales, nacionales y recorrimos toda la provincia de Río Negro con muy buena repercusión, pero estamos tan enamorados de la obra que la retomamos en septiembre de este 2023”.
En los primeros años del nuevo milenio, “también hicimos “Erótica, la idea fija”, una obra basada toda sobre textos de poesía erótica, pero nada que ver con el exhibicionismo o la pornografía. Era una obra de muy alto nivel y con la intervención de Laura Pulotsi”.
En 2019 “Aristimuño puso en marcha su sala arriba de la biblioteca Mitre y me convocó como actor invitado en Teatro del Viento. Allí hicimos un trabajo de creación colectiva a partir de los textos de Jorge Espíndola, un escritor de comodoro Rivadavia que nos dejó el título de su obra “Tendal de voces en torno al suceso de las tres viejas borrachitas detenidas en el barrio El Progreso”. Era una obra en donde se internalizaba la vida de un pueblo chico, en donde se abordaba el tema de violencia de género, violencia institucional, insertado los mensajes del poblador rural”.
Por aquellos años “llegó una invitación para ir a México y fue así que llegamos a Sinaloa. Perdimos los permisos reglamentarios en nuestros trabajos y estuvimos un mes y medio recorriendo México, nos fue de maravilla. Allí se estila que, cuando termina la obra comienza el conversatorio con el público, para mí fue una novedad, peto todo muy lingo. Nos fue muy bien, pero al regreso comenzó la pandemia y todo se detuvo”.
Con la pandemia “se modificaron hábitos y costumbres, pero nosotros decidimos volver con El Acompañamiento, que por cuestiones familiares no lo pudimos hacer porque habían cedido los derechos, así que hubo que esperar dos años. En esa espera hicimos “La razón blindada”, mientras se esperaba la autorización”.
Radio
Un párrafo aparte Gabriel Abayu dedicó a su paso por la radio, “fue otra linda experiencia porque más allá de trabajar en cortos metrajes, también hicimos radio teatro en Viedma. En el año 1993 hicimos tres obras escritas por el actual intendente Pedro Pesatti “Ahora viene”, “La historia de Sandra” y “La Secretaria”. Las hicimos en radio Presencia FM y nos divertimos mucho, es otro mundo el radio teatro”.
Para finalizar, al pedirle una breve reflexión de su vida y el teatro, expresó: “El teatro es la vida, ante lo que estamos viviendo últimamente, guerras, genocidios que los vivimos en vivo y en directo, el teatro es seguir apostando a la vida, es seguir soñando para poner nuestro granito de arena para que la sociedad sea mejor. Por eso en estos momentos difíciles nuestra intensión, con Carlos Irazusta, es trabajar con juntas vecinales y las escuelas de los barrios. Si la gente no puede venir al teatro por una cuestión económica, vamos a ir nosotros y llevaremos el teatro”.