Faenaba cabezas de ganado, sufrió un corte y ahora recibirá una indemnización por las secuelas
Un matarife sufrió un profundo corte en el antebrazo mientas se encontraba faenando cabezas de ganado. Posó el cuchillo sobre la oreja de uno de los animales, se le resbaló y le provocó un sangrado abundante.
En principio fue asistido en el propio frigorífico. Se le realizó un torniquete y fue derivado al hospital Zatti.
Luego, fue trasladado a la Clínica Viedma donde le practicaron los auxilios médicos acordes a la gravedad de la lesión. Lo intervinieron quirúrgicamente.
En su presentación, relató que con posterioridad a la operación le brindaron rehabilitación por el espacio de 70 días, luego de lo cuales se reincorporó a sus tareas habituales. Explicó que pasados varios meses del hecho continuaba con dolores fuertes en su brazo, pese a lo cual la ART le otorgó el alta médica.
Tomó intervención la Comisión Médica N° 18 que dictaminó un porcentaje de incapacidad. Sin embargo, realizó una presentación porque consideraba que su discapacidad era mayor.
Por su parte, la Aseguradora de Riesgos de Trabajo afirmó que desde el primer momento brindó todas las prestaciones y sostuvo el dictamen de la comisión.
En el expediente laboral fue convocada una perito que realizó un pormenorizado detalle de las lesiones y una clasificación de las lesiones producidas por arma blanca. Concluyó que “el examen físico realizado se constató alteración en la sensibilidad de territorio cubital de antebrazo izquierdo y limitación en los movimientos de la muñeca y dedos de la mano”.
Finalmente, la Cámara Laboral de Viedma decidió hacer lugar a la demanda y condenó a la aseguradora a abonar la indemnización por incapacidad.