SAN JAVIER-TOALLITAS MENSTRUALES
Para aliviar el impacto al bolsillo, un recurso que funciona es enseñar su confección
Una jornada en la que se compartieron saberes y costuras, el Centro Cultural de San Javier fue sede de un taller para aprender a confeccionar toallitas de tela menstruales que les permita a un puñado de alumnas una mayor autonomía con esta capacitación.
La tarea formativa y el intercambio de conocimientos estuvieron a cargo de la modista Florencia Luchetti a partir de una convocatoria formulada por las integrantes del Centro de Atención Primaria de la Salud (CAPS) de la vecina localidad y de la biblioteca popular “Próspero Entraigas”.
"Este producto de las toallitas menstruales lo vendo y confecciono yo en el balneario El Cóndor donde vivo, por eso cada tanto cuando me convocan doy talleres. Ellas tomaron contacto conmigo, me invitaron y yo acepté", explicó la capacitadora a NoticiasNet.
Luchetti puso el acento en el objetivo de esta capacitación, dentro de una jornada de salud menstrual para niñas de entre nueve y 13 años. "El motivo del taller surgió entre las adolescentes que viven en San Javier, sobre todo por la información del ciclo menstrual, y cómo gestionarlo y luego por la necesidad del producto. Las mujeres usan toallitas descartables y el precio va aumentando como todo, por eso es una alternativa", apuntó.
Un dato a tomar en cuenta es que un paquete de entre ocho y 10 unidades ronda entre los 460 y 500 pesos, y con esta herramienta de tomar la máquina de coser, se puede transformar una alternativa de ahorro familiar.
La capacitadora destacó la repercusión, precisando que “me fue bárbaro y vinieron un montón de alumnas al taller. Tuvimos una convocatoria de niñas desde seis años hasta adolescentes y adultas muy interesadas, que se fueron muy contentas sabiendo cosas del producto y de los materiales que se necesitan para confeccionar una toallita de tela, y la idea es que se lleven el conocimiento para que el día de mañana desde su casa ellas puedan seguir produciéndolas".
La materia prima es de lo más simple de conseguir porque básicamente se necesitan telas de algodón más una fibra hipoalergénica. “Lo que también se busca es el cuidado del medio ambiente para no generar desechos y en lo personal estoy muy comprometida con esto, por eso propongo que el material impermeable provenga de un sachet de leche", concluyó.