Caso Mandagaray: “Se muere ahogado como consecuencia de los repetidos golpes en la cabeza con el tronco”
Este viernes 5 se desarrolló la cuarta jornada de testimonios en el juicio por la muerte de Gabriel Mandagaray, el joven policía que falleció el 15 de abril de 2021, en medio de una práctica de un curso que el CAER llevó adelante en Bahía Creek. En esta oportunidad, una de las que prestó declaración fue la forense Araseli Panetta. De antemano -y atinadamente- no mostraron imágenes del cuerpo, ya que en la sala estaban, por ejemplo, sus padres.
Se entendió que en esta instancia no era necesaria por la sensibilidad, que no iba aportar, y que lo más importante pasaba por lo que podía decir la forense. Más allá de eso, se aclaró que, si era necesario mostrar algo para dejar claridad, sobre todo con golpes que la doctora encontró en el rostro, se iban a mostrar, ya que la familia no mostró oposición con tal de llegar a la verdad. Realizada esa aclaración en el juzgado y aceptada por todas las partes, Panetta se dispuso a llevar adelante su descargo.
La primera consulta fue sobre las lesiones vitales y cuáles post mortem. “Desde el punto de vista macroscópico está bien claro cuál es una lesión vital y cual es post mortem. Cuando tenemos dudas, porque la muerte es un proceso, no es que estás vivo o muerto, sino que entre la vida y la muerte hay un proceso en el que los órganos se van deteniendo de a poco. En esa zona de incertidumbre lo que uno hace es mandar la lesión a anatomía patológica, que lo hicimos en una lesión que teníamos dudas”.
“¿Qué tipo de lesiones vitales encontramos?. Lesiones que se producen por roces, frote o fricción, lesiones por presión y lesiones por golpe o choque contra elemento contundente o superficie dura. También encontramos signos que se corresponden con asfixia por sumersión, tanto macroscópico como microscópico y una hemorragia de origen traumático”, agregó la doctora.
Pasando las lesiones no vitales que encontró su equipo de trabajo, dijo: “Escoriaciones producidas, en general, por el fondo marino. Hubo una pericia donde se pidió que se investigara el fondo marino y se encontraron conchillas, lo cual es compatible con las lesiones que encontramos. Una lesión 'apergaminada', que esa lesión se mandó a anatomía patológica porque teníamos dudas si era muy cercana a la muerte o post mortal, que tienen que ver con maniobras de resucitación, y que dio como herida post mortal. Esa lesión estaba en el centro del pecho”.
“Del análisis de la autopsia, encontramos que Gabriel Mandagaray fue sometido a una exigencia física y metal desde días previos al hecho que lleva a su deceso. Están involucrados varios mecanismos que son indispensables para la subsistencia, como la alimentación, hidratación y descanso”, indicó.
A continuación, para dejar bien en claro esa parte, remarcó: “Para toda actividad física, hay que tener tres parámetros indispensables: alimentación, descanso y la hidratación. Cualquiera de estos que se desbalancean me generan una situación de estrés suma a la situación de estrés de la misma instrucción. El estrés es algo beneficios porque pone en alerta al organismo ante una amenaza. Pero si este estrés se prolonga en el tiempo, y empiezan los desajustes, el mecanismo protector falla y se transforma en un trastorno de estrés agudo que está catalogado como un factor de exposición a la muerte”.
“¿Cómo es el mecanismo? Una persona que ingresa al agua, que dice no saber nadar, que está con este traumatismo por estrés agudo, sumado al agotamiento físico y fatiga mental...esa persona ingresa al agua, en algún momento no hace pie, intenta salvarse agarrado de un tronco, y cambian las condiciones climáticas: comienza un oleaje muy fuerte. Tanto el tronco, como el oleaje, más las condiciones que él tenía físicas de agotamiento, hacen que las fuerzas inerciales de la cabeza, hacen que golpee su cabeza contra el tronco. La fuerza del tronco que es una fuerza externa, un elemento contundente, sumado a la fuerza del oleaje, generan, combinados, una carga mecánica suficiente para desencadenar todas las lesiones que vimos. Sobre todo la lesión cerebral”, siguió Panetta.
Enseguida agregó: “La secuencia fáctica más razonable, la cual fue auditada por peritos de la Corte, es que se muere ahogado como consecuencia de los repetidos golpes en la cabeza con el tronco, lo cual hace que pierda la conciencia y se muera ahogado”.
Sobre el proceso del fallecimiento de Mandagaray, indicó: “Desde la medicina legal lo llamamos muerte en custodia. Porque son actos u omisiones del Estado, de sus organismos o de los agentes que están a cargo de cuidar a esa persona. O bien por el incumpliendo de la obligación del Estado de proteger el derecho a la vida. Está en pactos internaciones del cual también adhiere Argentina”.
“En este caso, por ejemplo, en el cuerpo no puedo destacar los abusos y humillaciones que se le pueden hacer a una persona, pero si me doy cuenta que todo ese desgate que él tuvo psíquico y físico, más no saber nadar, lo llevaron a este desenlace. Él no sabía nadar, ese factor estresor que se suma tiene que ver con la sensación de muerte inminente”, remarcó.