FEMICIDIO DE AGOSTINA JALABERT EN MÉXICO
La familia de la víctima denunció a todo el grupo judicial por negligencia en la investigación
La familia de la joven maragata Agostina Jalabert alertó desde el principio de las irregularidades y negligencias que rodearon el presunto femicidio ocurrido el 18 de febrero pasado presunto feminicidio en Playa del Carmen, México, a manos de su pareja, el viedmense Juan Manuel Reverter, y prófugo.
Según la edición azteca del diario español El País, los parientes de la víctima han decidido llevar ante los tribunales el caso y han denunciado al fiscal general de Quintana Roo, Óscar Montes de Oca, por “omisiones, impedimento o estorbo” a la investigación sobre el crimen, de la que le hacen “responsable absoluto”, de acuerdo con una copia del documento a la que ha tenido acceso en exclusiva EL PAÍS.
Los familiares de Jalabert han denunciado también a otros cuatro funcionarios del Ministerio Público de Quintana Roo, a los que acusan del mismo delito que a Montes de Oca: José Carlos Villarreal Rosillo, vicefiscal de asuntos internos y “superior inmediato” de los otros dos empleados acusados; Irlanda Ramírez Flores, fiscal “responsable inicial de la investigación” y Jacobo Gutu Ramírez, el policía especializado en homicidios que llevó el caso.
La denuncia señala que “los funcionarios intervinientes hicieron todo lo contrario a lo que aconsejan los protocolos. Encontraron un cadaÌÂver y dos personas, no procediendo como ante un femicidio y, por lo tanto, no activaron el protocolo como marca la ley; no les tomaron declaracioÌÂn minuciosa sobre los hechos y se concentraron en caracteriÌÂsticas personales de la viÌÂctima revictimizándola; no les requisaron sus celulares, cuestiones elementales no solo de una investigacioÌÂn de feminicidio sino de una muerte que cuando menos era dudosa.
Esa negligencia inicial se ve agravada en el caso del agente Jacobo Gutu Ramirez por su manifiesta intencionalidad de beneficiar al victimario, glosando en la causa una declaracioÌÂn falsa que parece redactada por el abogado del presunto feminicida”.
El periodista Alejandro Santos Cid del medio español tomó contacto con la Fiscalía pero omitió pronunciarse al respecto al momento de la publicación de este artículo.
La denuncia señala negligencias desde el principio de la investigación: declaraciones manipuladas; “revictimizar” a Jalabert al señalar que su fallecimiento fue un suicidio debido a una supuesta “depresión” de la joven; dejar ir a su presunto asesino, Reverter, la única persona que estuvo en la misma casa que la mujer en el momento de su muerte; ignorar el protocolo legal de feminicidio que, según los familiares y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), debería haberse aplicado en el caso. Todo ello, sabiendo que la autopsia revelaba que la modelo fue “golpeada, torturada con quemaduras de cigarrillo y abusada sexualmente y/o violada”, según el documento.
Germán Jalabert, tío de Agostina y portavoz de la familia, ha declarado en entrevista a ese diario: “La familia se encuentra devastada. Tuvo un shock emocional del cual va a ser muy difícil que se levanten, una situación muy compleja. Estuvimos a finales de marzo y principios de abril en Playa del Carmen, inauguramos un mural que hizo la agrupación feminista Siempre Unidas en homenaje a Agostina y tuvimos reunión con la Fiscalía, de la que no participó el fiscal Óscar Montes de Oca, en su reemplazo estuvo el vicefiscal Rosillo y otras autoridades. Nos aseguraron que iban a realizar todas las gestiones para llegar a buen puerto con la investigación y lógicamente vinimos con una sensación distinta de la que teníamos antes, desde que se hizo cargo la fiscal de feminicidio, la causa tuvo un nuevo impulso”.
Declaraciones falsas, irregularidades y revictimización
Candela Jalabert volvió a la casa de su hermana Agostina a las siete de la mañana de ese día. La noche anterior había salido con unos amigos para despedirse, ya que regresaba a Argentina después de unas vacaciones en el Caribe mexicano. Cuando llegó a la residencia, el guarda de seguridad “le advirtioÌÂ que la noche anterior habiÌÂa habido muchas quejas de los vecinos por los disturbios que hicieron Agostina y su pareja [Reverter]”, se lee en la denuncia. Intentó entrar al domicilio, que se abría con un código numérico, pero la puerta “estaba trabada por dentro”. Candela “tocoÌÂ el timbre, golpeoÌÂ e hizo sonar los celulares de Agostina y de su novio, Juan”, quien finalmente abrió la puerta “despueÌÂs de 10 a 15 minutos de insistencia”.
Candela encontró a su hermana Agostina “colgada por el cuello del toallero que se encuentra aproximadamente a un metro del piso”. Estaba vestida para salir y llevaba unos tacones puestos. Los paramédicos confirmaron su muerte poco después. Los agentes les tomaron la declaración a las 10. “Candela estaba muy nerviosa, pero la realiza, firma y la entrega al policía (...) Misteriosamente y de la nada, en fecha 20 de febrero se incorporoÌÂ a la carpeta de investigacioÌÂn una declaracioÌÂn que presuntamente habiÌÂa hecho Candela el mismo 18 de febrero a las 10 ante el agente de la PoliciÌÂa de InvestigacioÌÂn de la FiscaliÌÂa General del Estado Jacobo Gutu Ramírez, que mi hija desconoce por falsa y malintencionada”, reza la denuncia.
“La declaracioÌÂn es falsa, armada y pone eÌÂnfasis en situaciones que no son reales”. La firma de Candela ni siquiera aparece en la declaración que presentó Gutu Ramírez. En su lugar, indica: “Hizo mencioÌÂn que se encontraba muy consternada por el fallecimiento de su hermana y por el momento no firmaba el acta de entrevista”. Unas horas después, Candela fue al Ministerio Público a identificar el cadáver de su hermana. Allí fue entrevistada por la fiscal Irlanda Ramírez, “quien insistioÌÂ para que Candela hable del estado de salud de Agostina, en particular si era depresiva y si tomaba medicacioÌÂn alguna para la depresioÌÂn, poniendo eÌÂnfasis en preguntarle si iba a interponer denuncia o querella, a lo que contestoÌÂ que no”.
“La Licenciada Ramírez Flores no hizo una sola pregunta respecto de los hechos, solo en las condiciones personales de Agostina, revictimizacioÌÂn [sic] en todo momento a Agostina como si hubiese sido su culpa lo ocurrido”, continúa la denuncia. Dos días después, Gutu Ramírez le tomó declaración a Reverter. En el testimonio que dio, el presunto culpable solo habla de “la histeria de Agostina, de la depresioÌÂn de Agostina, de las pastillas que tomaba”. “El agente interrogante no pregunta por ninguÌÂn hecho, el motivo de la puerta trabada, por qué la demora de maÌÂs de 15 minutos en abrir, por qué teniÌÂa las maletas listas, por qué teniÌÂa la cara con moretones, por qué si estaba durmiendo estaba vestido con jean y camisa de salir, por qué estaba la cama tendida y ordenada si él habiÌÂa estado durmiendo”. Ahora, la familia Jalabert buscará respuesta a todas estas preguntas en los tribunales.