2023-03-30

Se van conociendo detalles de los espías rusos relacionados con Viedma: parecían un matrimonio “agradable”

Esta noticia mundial, con repercusión en la capital rionegrina, tiene tintes dignos de una atrapante película de acción.

En los últimos días, la detención en Eslovenia del espía ruso Ludwig Gisch, y de su pareja, María Rosa Mayer Muños acaparó la atención del mundo, pero, sobre todo, de Argentina y puntualmente de Viedma. Este matrimonio llegó a Buenos Aires y lograron insertarse dentro de la sociedad como personas comunes y corrientes. Él se dio de alta en la AFIP –primero como monotributista y luego como responsable inscripto- sacó un DNI nacional, y hasta una tarjeta de crédito en un banco local. Nada de ocultarse.

La parte sospechosa se dio en 2013, cuando Gisch llegó a Viedma y se presentó en un estudio de abogados con un curioso pedido. Dijo que necesitaba “una dirección para recibir correspondencia” y que estaba dispuesto a pagar a cambio de ese favor. Esa dirección, precisamente, fue el estudio de abogados.

Si bien en el estudio comentó que era de Viedma, la realidad es que nunca paró en la capital rionegrina. Cada vez que le avisaban que había llegado algo para él, viajaba de Buenos Aires –donde realmente vivía- a retirar esa correspondencia. En el mientras tanto, según vecinos de ellos en Eslovenia, nunca sospecharon de ellos.

El diario The Guardian también se vio interesado en esto y, según fuentes consultadas aparentaban ser un matrimonio “normal” y “agradable”. Hablaban español e inglés con la mayoría de sus contactos y se disculpaban porque todavía no podían dominar el esloveno. Pero no todo era lo que parecía.

El vocero de la policía eslovena, Drago Menegalija, contó que los sospechosos son miembros de uno de los servicios de inteligencia ruso y utilizaron documentos de identidad extranjeros obtenidos ilegalmente para vivir y trabajar en Eslovenia con identidades falsas. La forma en que accedieron a esos pasaportes es motivo de investigación en Argentina.

Para camuflar sus verdaderas identidades en Argentina, Mayer Muños abrió una galería de arte en internet, mientras que Gisch dirigía una startup informática. Todo marchó bien para ellos hasta 2022, que una fuente anónima alertó a las autoridades eslovenas sobre su presencia.

Los agentes ilegales son aquellos que no son informados por las embajadas, como es el caso de Mayer y Gisch, quienes operaban sin vínculos visibles para Moscú. ¿Cómo llegan a esto? Son entrenados durante años para hacerse pasar por extranjeros y luego son enviados a otros países para penetrar en diferentes estructuras. Ni sus propios hijos saben que sus padres son rusos.

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