2023-02-19

HECHO EN VIEDMA

Iván Burgos: el surf como una pasión y la reparación de tablas como un emprendimiento

Dejo de ser guardavidas para dedicarse a lo propio.

Iván Leandro Burgos es un joven emprendedor de la capital provincial que desde hace tres años se dedica a la reparación y armado de tablas de surf, algo único en la región.

Explicó a NoticiasNet cómo fueron los inicios del emprendimiento, su actualidad y su pasión por las olas. "Lo que estoy haciendo es algo genuino, por eso todavía le estoy buscando el nombre definitivo, recién estoy en el comienzo” afirmó el emprendedor al tiempo que añadió que “por ahora lo que más quiero es alcanzar un nivel profesional, lo de la marca será lo último que tenga”, aseguró al iniciar la charla.

Fue guardavidas en Viedma durante 10 años, pero ahora no está ejerciendo. Recordó  que "la primera temporada la hice a los 21 años de edad, ahí aprendí muchos sobre el trato con las personas, esto de tener una conducta servicial y lo más importante prevenir accidentes en el agua”.

Dejar de ser guardavidas para dedicarse  a la reparación y armado de tablas de surf “fue como saltar al abismo”, afirmó Iván al tiempo que añadió “ahora en esto, me encuentro dando mis primeros pasos”.

Reparación

Éste será su cuarto año en la actividad. Comenzó a los 25 años cuando fue al barrio de San Telmo en Buenos Aires para hacer un curso con Carlos Chiodi, quien tiene una marca que se llama Kailua Island Surf Designs.

Con el mencionado instructor y también emprendedor “aprendí cómo se hacía una tabla, aprendí cómo funciona la resina, que es una formula y debe quedar de tal manera que la tabla dure. Para eso hay que conocer bien las proporciones”, mencionó.

En este punto explicó que "la resina funciona como si fuera una goma que se adhiere a una lámina de fibra de vidrio. En mi caso trabajo con resina poliéster, pero también hay fibra de carbono, que es lo máximo y es con lo que pienso trabajar a futuro”.

De sus comienzos como reparador y armador de tablas de surf “lo que rescato como bueno es que siempre tuve gente a la que le gustó y apostó por lo que hago. Un día un amigo de la infancia me dijo “tengo una tabla, quemada", porque le quedó al lado del calefactor, y me la trajo. De esa tabla hice otra, ahí aprendí hacer reparaciones, fue mi primer trabajo”.

Actualmente “tengo clientes varios, y hay gente que se está sumando en esto del boca en boca. Pero como le compro los materiales a una persona que vive en Buenos Aires, que es Paulo de la marca Chiba Surf, él también me manda clientes".

Puntualizó que "a él le compran las tablas y luego esas personas se vienen a vivir en la región, entonces ante cualquier eventualidad saben que estoy acá. Si se le rompe la tabla, me encargo de repararlas”.

Volviendo sobre los inicios en su profesión, recordó que “una vez fui a Mar del Plata, en 2019, saqué la tabla de la funda y el guardavidas que estaba en el lugar me dice y “¿esa tabla?”, le llamó la atención el logo, un colibrí, le digo nada, la hice yo, “está hermosa”, me dijo. La verdad que ese comentario fue muy bueno, fue como una motivación”.

De ahí en adelante Ivan Burgos comenzó a comprar los insumos necesarios para su emprendimiento. Así fue como dio con Fernando Arca, de la marca Kite Surfin World. Ahí comenzó a hacerse conocido y darse cuenta de que lo que estaba haciendo era bueno.

De todos modos, advirtió que "sabía que en Viedma había que tener paciencia, pero bueno de a poco la cosa se empezó a mover y ahora  siempre hay laburo”.

Actualmente el trabajo es todo el año porque siempre le traen cosas que están muertas para que le de vida. Destacó que "eso me gusta, el desafío. Ahora tengo una tabla que está destruida y la voy a deslaminar y aprovechar la parte buena para hacer otra tabla”.

De esta manera, el dueño de la tabla no se tiene que comprar una nueva, con los valores que tienen hoy en día, por ejemplo una nacional cuesta  entre 60 y 70 mil pesos, pero hay algunas que llegan a los 200 mil pesos.

Al preguntarle por su forma de trabajar, comentó que “lo hago a mano alzada, soy ex alumno de la Escuela Industrial de Viedma, y eso me ayudó mucho".

"Tengo mi taller y la gente me ubica por medio de mi Instragram que es “Zepequenho88”, me puse ese nombre artístico porque quiero que mi trabajo sea realmente bueno. En algún momento lo voy a registrar, estoy en ese proceso, ya llegará el momento”. concluyó.

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