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28/07/2026

Triquinosis: dos instituciones se unen en una campaña de prevención

Existe la creencia de que el jabalí silvestre no transmite triquinosis, pero el riesgo de los salames caseros es alto. El Municipio de Patagones advierte sobre los peligros de elaborarlos sin control térmico y exige análisis previos.
La carne cocida no transmite la enfermedad, pero los salames artesanales son el principal foco de contagio -foto de archivo.
La carne cocida no transmite la enfermedad, pero los salames artesanales son el principal foco de contagio -foto de archivo.

Ante los casos de triquinosis que se registraron en el vecino partido de Villarino, el Municipio de Patagones comenzó a trabajar de manera conjunta con la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) en un proyecto preventivo para evitar el brote y contagio de la enfermedad en la zona.

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Aunque la caza del jabalí se encuentra habilitada por la provincia de Buenos Aires durante sus respectivas temporadas, desde el área de prevención se remarcó la importancia de cumplir con todos los trámites legales previos antes de ingresar al campo.

En conversación con Radio Nacional Viedma, el director de Inspección General del Municipio de Patagones, Jorge Ipuche, comentó que “en el caso de los permisos de caza, es obligatorio contar con la autorización correspondiente del dueño del establecimiento rural en el cual se irá a cazar”.

Además, señaló que “se debe declarar en la dependencia policial el lugar exacto y las fechas en las que se llevará a cabo la cacería, así como también contar con las habilitaciones exigidas para el uso y transporte de armas”.

El peligro de los chacinados artesanales

Consultado por la campaña, explicó que “se enfoca principalmente en concientizar sobre las formas de consumo de la carne de jabalí, ya que su comercialización está prohibida y se destina únicamente al autoconsumo o ámbito familiar”.

Por tal motivo, expresó que “es necesario una cocción completa, la carne cocinada a altas temperaturas no representa un riesgo sanitario, dado que el calor destruye el parásito”.

No obstante, señaló que “el principal foco de contagio son los salames y salamines. Al elaborarse mediante picado, curado con sal, especias y secado, sin atravesar un proceso de cocción térmica, el parásito permanece activo e infectivo”.

En este orden, comentó que “existe la creencia popular de que el jabalí silvestre no transmite la enfermedad”. Sin embargo, señaló que “debido a la cercanía de estos animales con las zonas pobladas, se producen cruzas frecuentes con cerdos domésticos o de cría”.

Por tal motivo, afirmó que “al consumir roedores, carroña u otros restos presentes en el campo, los animales se contagian de triquinosis y terminan transmitiendo la enfermedad al ser humano a través de los productos no cocinados”.

Relevamiento junto a la UNRN

Para evitar futuros problemas, comentó que “en esta etapa inicial del proyecto, la colaboración con la Universidad Nacional de Río Negro permitirá elaborar estadísticas y diagnósticos sobre la actividad en el distrito”.

Según explicó, “el relevamiento abarcará las zonas de mayor actividad cinegética dentro del partido de Patagones. La cantidad estimada de cazadores que realizan la actividad y el volumen de ejemplares de jabalí cazados por temporada”.

En este orden, explicó que “el objetivo final de esta iniciativa es que el cazador tome conciencia sobre la importancia de analizar la carne antes de consumirla o distribuirla”.

Finalmente, remarcó que “dado que es habitual compartir chacinados con familiares, amigos o allegados, es necesario enfatizar en que el análisis preventivo de laboratorio es el único método seguro para confirmar la ausencia del parásito. Al ser la triquinosis una enfermedad crónica que genera consecuencias permanentes en la salud, entonces la prevención resulta indispensable antes de elaborar o probar cualquier derivado del jabalí”.

 

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