Recuperan nuevamente el brillo de la Catedral, un valor turístico importante en Viedma
La Catedral de esta ciudad sigue sumando pequeños grandes detalles. En estos días son muchos los turistas que se acercan hasta emblemático templo. La mirada de muchos queda fija en el cielo azul del techo y en la sencillez convertida en belleza de sus columnas marmoladas.
El sacerdote Luis García Rodríguez agradeció a los artistas que están finalizando el atrio (entrada), repasando la pintura de puertas, paredes, y marcos de ventanas y haciendo esfuerzos para que recobre la fuerza del color la figura de Ceferino Namuncurá.
Otros pusieron a punto la iluminación de las bóvedas laterales que suman un detalle más a la belleza del lugar, y también se reparan las escaleras de la torre, su arreglo limpieza y pintada.
El sacerdote destacó que la Catedral es “un punto turístico importante en el circuito de lugares históricos de nuestra ciudad”.
Fue fundada el 24 de abril de 1880, destruida por la inundación de 1899 y reconstruida en la Manzana Histórica en 1912 con el aporte de los hornos de ladrillo de la zona. Se convirtió en Catedral el día de la toma de posesión de Nicolás Esandi, primer obispo de Río Negro, el 18 de marzo de 1935.
El año pasado fue también especial para la parroquia, ya que fue renovada y reabrió sus puertas en Semana Santa de 2021. Se incluyeron desde detalles mínimos como revoques y cambio de cerámicos, hasta pintura en lo alto de los techos y restructuración de los sistemas de calefacción y ventilación.
Las obras se realizaron en gran parte, gracias al aporte solidario de los fieles, de las colectas anuales y del coraje de jóvenes que treparon por los andamios para llegar con la pintura a las bóvedas superiores.
En 2020 se aprovecharon fuertemente las restricciones para avanzar con las obras: pintura en lo alto de los techos abovedados, refacción y pintura de columnas y paredes intervenciones en el sistema de iluminación.
Como mausoleo guarda los restos del Cardenal Juan B. Cagliero, de Esandi y de Monseñor José Borgatti.
También cuida las imágenes de Artémides Zatti y Ceferino Namuncurá utilizadas en la oportunidad de sus beatificaciones, en Roma Zatti en el año 2002, y en Chimpay Ceferino, en 2007.