VIEDMA
Mundial de Fútbol: las otras historias secretas de la fuente Pucará
Es sabido que Viedma tiene un rincón único, considerado emblemático, que sirve para dar rienda suelta a los festejos que es la fuente Pucará, y que tiene sentido de pertenencia para los vecinos.
Todos toman especial protagonismo, primero porque Pucará significa fortaleza, y que se configuró como el avión que protagonizó interesantes historias en la guerra por las islas Malvinas generando nostalgias de lo que significa el archipiélago para los argentinos.
Este punto de reunión y lugar emblemático de la ciudad que reúne la gente ante eventos importantes se convirtió en el epicentro de los últimos festejos mundialistas. Hoy, justamente se cumplen dos años de las refacciones que propuso la actual gestión municipal tras el deterioro que presentaba.
Con el paso del tiempo aparecieron hechos vandálicos con el robo de luminarias y como se venía la competencia más importante del planeta se tomaron recaudos para evitar riesgos, principalmente relacionadas con la electricidad.
Sin embargo, no sólo preocupó el tema de las conexiones eléctricas. Es que las autoridades policiales observaron que la gente trepa hasta el pináculo en cada celebración mundialista y que por lo tanto la estructura más alta podría ceder.
A raíz de esa inquietud, se recomendó que un arquitecto revise la estructura, y por lo que pudo saber NoticiasNet, la estructura de cemento estaba en condiciones de resistir la carga inesperada pese a la euforia y la locura total por la “scaloneta”.
Por otra parte, este lugar emblemático dio lugar a cautivadoras imágenes que en la actualidad se hicieron virales en el mundo. Se trata de la magia que empleó la reportera de NoticiasNet, Vanesa Schwemmler, y que permitió describir lo indescriptible del festejo con un lente corto de 50 milímetros.
Respecto de las tomas en la fuente, aclaró que nunca pensó en tener nada en el radar y menos comparaciones como el cuadro de la Revolución francesa, sino que “vi escenas espontáneas como los brazos de la gente girando, la de los chicos con brazos extendidos y girando, justo las nubes que pasaban y provocaban diferentes contraluces, y con un encuadre ideal por la luz del sol”.
Destacó que “me gustó la composición porque parecían dos violines que sonaban como uno, al unísono” y que pudo registrar un momento, en un lugar y un sueño cumplido por el campeonato mundial de Argentina.
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