2022-09-27

Una reportera gráfica de Viedma habló de su experiencia vinculada a Don Zatti en Angola

Evangelina Martínez fue como voluntaria a fines de 2015 y todo lo que atravesó en los 7 meses que estuvo la cautivó. Una vivencia única que decidió compartir.

Hablar de Don Zatti rememora a un rincón en el que pareciera que la vida es distinta. Que existen otras cuestiones más allá de lo que se atraviesa en la diaria, con todo lo que trae aparejado el mundo como se lo conoce. Es sinónimo de paz y resiliencia. Las historias se multiplican, pero hay una de ellas que tiene otro condimento porque ocurrió muy lejos de Viedma y de Argentina.

Evangelina Martínez, una conocida reportera gráfica de la Comarca, fue quien atravesó eso en carne propia cuando fue a Angola y descubrió lo que representa Artémides Zatti para los angoleños. Ella fue como voluntaria para realizar tareas humanitarias en diciembre de 2015 y estuvo hasta julio de 2016. En todo ese periodo atravesó vivencias y relatos sobre el enfermero santo que la marcaron para siempre.  

En una llevadera charla con Radio Noticias (105.5), Martínez contó su experiencia, desde el primer minuto. “Los primeros días fue ambientarme al lugar, ver cómo iba a ser mi recorrida por el país y el primer destino que me toca, los primeros días de enero, fue en un pueblito que se llama Calulo”, comenzó. 

“Llegué a la tardecita, me alojaron y al otro día, a la mañana temprano, antes de irme para la aldea, salí a caminar para ver cómo era el pueblo. Hice una cuadra y veo que había un grupito de personas. Me acerqué para ver que era, y cuando miro, veo un cuadro que enseguida lo reconocí, era el retrato de Don Zatti” agregó sobre su primera impresión.

Pero claro, si bien por un lado estaba segura, por otro, le llamó la atención eso lejos de Argentina, así que su curiosidad la llevó a acercarse un poco más. “No puede ser, tiene que ser alguien muy parecido, dije yo...y cuando llego había unas 10 personas que las habían llevado de tierra adentro, muy tímidos, calladitos, a diferencia de lo que después me tocó compartir con los angoleños. Yo, recién llegada, también estaba media tímida. pero me quedé ahí a la espera de que salga un enfermero, un médico...alguien, para preguntarle”.

Luego, la sorpresa: “Salió un enfermero con guardapolvo blanco y le dije: 'Enfermero, ¿el de la foto es Don Zatti?'. 'Si, yo uso guardapolvo por Don Zatti', me respondió. 'Yo ando en bicicleta, como Don Zatti', me dijo. Me quedé...no sé si por la emoción o qué, pero lo único que me salió decirle era que yo era de la tierra donde Don Zatti había misionado. y ahí me dijo: '¿Sos de Viedma o de Patagones?'. Y ahí fue...pensé que alguien le había avisado, no sé, tantas coincidencias...alguien le aviso y me lo está haciendo a propósito”.

“Entonces nos pusimos a conversar y me dice: 'Cuando nosotros estudiamos enfermería con los salesianos, para parte de nuestro estudio, nos dan un libro con la vida y obra de Don Zatti'. Todos los puestos de salud de Angola se llaman Don Zatti, Don Artémides, El enfermero santo, cada uno tiene su nombre, pero todos referidos a Don Zatti”, remarcó Martínez.

En la charla con ese enfermero fue que se enteró de que todos los puestos y salitas de salud llevan el nombre de Zatti. “Ahí fue en el único lugar en el que encontré un cuadro. En otro encontré un recetario que tenía un sello que decía Don Zatti o Artémides. Me llamó la atención que todos sabían de él, lo nombraba y siempre alguien decía algo...ellos me querían contar cosas de Don Zatti”. 

“Ellos lo aman por el contacto que tenía con el enfermo. El respeto y el hincapié fue en eso. Ellos tienen eso, marcan que el médico tiene otras urgencias y entonces ellos, que son enfermeros, tienen que estar ahí, agarrándole la mano al enfermo, acompañándolo, como lo hacía Don Zatti. Me tocó ayudar en hospitales y es como que los enfermeros ya lo tienen marcado así”, informó sobre cómo desarrollan la actividad que se desarrolla a poco más de 8500 kilómetros de distancia de acá. 

Sobre su pasó por Angola, dijo: “Fue mi primera experiencia y de alguna manera como que me sentía protegida. Después, por distintas cuestiones de salud tuve que recurrir a estos centros de salud, por chikunguña, malaria, y terminaba en algún lugar que se llamaba Don Zatti y era como que me estaba cuidando. Lo sentí así. Me pegó en el corazón, fue muy fuerte. Además, fue en el inicio del voluntariado, por eso fue como todo un momento muy especial”. 

Cómo llegó

“Llevaba 3 años de experiencia de voluntariado dentro del país y en un momento me dicen que existía la posibilidad de ir a Angola. Ahí te ayudan para que tu visado sea aprobado y te dan alojamiento. El resto de las cosas corren por cuenta del voluntario. Me lo dijeron unos 3 meses antes de la experiencia, que estaba esa vacante. No te lo dicen con mucha anticipación, pero yo ya lo venía haciendo en el norte, en el sur, en villas de Buenos Aires, así que me pareció una linda experiencia”, compartió sobre el inicio de todo.

Por otro lado, habló de esa experiencia que no olvidará jamás por cada uno de los detalles. “Son muy especiales...cantan, bailan, tienen una alegría que uno queda admirado. Es gente que agradece todos los días estar vivo. Una experiencia en Angola es una experiencia muy completa”.

Luego retomó esos momentos previos la viaje: “Así que en tres meses arreglé todo porque me iba 7 meses...el tema de la plata, dejar de trabajar acá para tomarme ese tiempo. Cuando hice el libro pude mandarlo para allá, y lo vieron. Pasa que, si bien para ellos era común, cuando yo les decía que era de acá, era como que comenzaba toda la conexión”, cerró. 

Artémides Zatti será nombrado Santo durante una ceremonia que presidirá el Papa Francisco el 9 de octubre próximo en el Vaticano.

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