2022-09-24

Se realizó un nuevo No Monumento en Viedma, que pone en debate los paternajes y maternajes

Fue elaborado con cenizas que quedaron del mangrullo incendiado frente al Monumento al Fundador Don Francisco de Viedma. Conocé más sobre esta intervención que volvió a terciar el espacio público.

El colectivo “No Monumento” vino para quedarse en Viedma, después de una primera experiencia que dejó varias sensaciones, cuando a fines del año pasado se quemó un mangrullo enfrente de la estatua del Fundador Don Francisco de Viedma.

https://www.noticiasnet.com.ar/noticias/2021/12/30/93585-inedita-movida-artistica-en-viedma-prendieron-fuego-un-mangrullo-frente-al-monumento-del-fundador

Hubo una segunda intervención en la Bienal de Arte de Valcheta, donde se hizo una reproducción de cartas del Gobernador de Buenos en el Siglo XIX, donde le pidió esclavos al teniente coronel. Esos papeles están el Museo Emma Nozzi y una copia fue introducida en barquitos de papel en el arroyo Valcheta y posteriormente se quemaron.

https://www.noticiasnet.com.ar/noticias/2022/03/24/99107-el-colectivo-nomonumento-expondra-en-valcheta-tras-quemar-un-mangrullo-frente-al-fundador-de-viedma

Hoy sábado 24/09 hubo un tercer capítulo no monumental, esta vez sin fuego, pero con cenizas que quedaron del viejo mangrullo frente a Francisco de Viedma. Se hicieron placas con las mencionadas cenizas y se colocaron en el suelo del Monumento a las Madres, ubicado en la costanera de Viedma, a escasos metros de la Fuente Pucará. Las placas contuvieron una palabra que reemplaza los paternajes y los maternales: “Xadres”.

Se llevó a cabo entre el fundador del colectivo y coordinador de la carrera de Comunicación Social (Universidad Nacional de Río Negro) Ariel Barbieri y las artistas Agostina Acheritobehere, y Dana Piacentini

Ariel Barbieri, director del proyecto artístico, dijo a NoticiasNet: “Es un proceso que nació después del fuego, con las cenizas, la idea fue pensar qué hacíamos con las cenizas y construimos placas para poder trabajar con elementos del artefacto conmemorativo, que es el monumento. A partir de tomar la idea de la placa, empezamos a construimos una nueva obra con placas de cenizas”.

“Apareció la idea de ver en qué lugar, qué iban a decir, qué lugar ocupa una placa hecha de ceniza que es efímera y se va a desintegrando, a diferencia del bronce que tiene el peso de mantener la historia fijada en esa dureza. Apareció la palabra Xadres, que la pusimos en discusión y nombra algo distinto en relación a las formas de mapaternar en las familias contemporáneas que descentra binarismos”, añadió.

A su turno, Dana completó: “Xadres discute la forma de crianza que abre el binarismo madre o padre y amplia las personas que cumplen ese rol en la sociedad. Detectamos este monumento en particular donde están el monumento de la madre, con los roles de género que están materializamos en el patrimonio escultórico de la ciudad. Corrimos los roles y los trajimos a la discusión que hoy en día se está dando en la sociedad. Justamente, la palabra no tiene una definición cerrada, sino que amplía la posibilidad de crianzas, más allá de los roles de género establecidos”.

 "A diferencia del monumento de bronce o de mármol que la idea es que perdure, nuestras placas son de cenizas y la idea es que se erosionen con el paso del tiempo con alguna acción de alguna persona que las rompa u otra cosa, la idea es que se muevan con la dinámica de la sociedad y que no perdura", remarcó.

Agostina reforzó lo dicho y sostuvo: "El rol de la mujer está reducido a la mujer madre o a las Venus que estaban en el Ministerio de Economía y Eva que por ahí rompe con este tipo de representación de lo femenino. Entonces, nos pareció importante tomar esta escultura".

¿Qué es Xadres?

La palabra en cuestión replantea las formas de maternidad y de paternidad actuales, pero no hay una definición de diccionario que se pueda repetir de memoria. Ariel aclaró al respecto: "No poder definir a la palabra es lo más interesante, porque no trata de establecer una nueva clasificación, sino que abre el valor y lo descentra, nos descentra a nosotros para mirar a los otros. La palabra Xadres nombra la apertura a formas que no están tan claras y tan marcadas como otras formas que sí consolidaron roles, asimetrías, ejercicios de poder y hoy están en cuestión. La palabra imprime la posibilidad de que la época tenga un nuevo repertorio de signos para nombrar algo que no está atado a una unidireccionalidad con respecto a cómo pensar la familia y las relaciones humanas".

Consultado sobre por qué se obró en el Monumento de las Madres, puntualizó: "Es un monumento de la década del 70, que rinde homenaje a la madre como símbolo y la idea era apoyar sobre su emplazamiento la palabra Xadres para jugar con lo erguido del monumento, la escala y una palabra que empieza a dialogar que se mueve como el lenguaje. Quizás en el futuro, Xadres puede tener otros sentidos porque descentra las clasificaciones".

Y fue más allá de la discusión, donde afirmó: "Todavía hay sectores de la sociedad que siguen reproduciendo la cuestión inquisidora de que la mujer debería ocupar determinados roles y por suerte para muchos esta época está desarmando eso en partes. El monumento como lugar de monumentalizar un aspecto de la mujer, en una dirección, es fuerte porque consolida cómo está dispuesta, tomando al hijo al pie del cañón y está construyendo eso como su única vocación".

Hay otra historia interesante respecto a la cantidad de placas, son 17 “que en el anagrama en números romanos es la mala suerte y la mala suerte tiene que ver con que esa persona ha vivido o está muerta. Termina de redondear algo con la disposición de las placas, hay algo de Xadres que quiere emerger, porque está saliendo de la idea del mausoleo o de una recuperación de un monumento más antiguo. Los monumentos iniciales venían de la idea de las tumbas, así que hay un doble juego entre el suelo y lo erguido”.

Aunque no se habló de fechas ni de lugares, para que vuelva a ser una sorpresa abrupta en el espacio público, ya se piensa en una cuarta intervención.

Más sobre el proyecto

El Nomonumento III, que lleva como título XADRES, es la tercera obra en el espacio público de la comarca Viedma-Carmen de Patagones del colectivo Nomonumento y fue desarrollada por Agostina Acheritobehere, Dana Piacentini y Ariel Barbieri.

 Tiene como objetivo proponer una operación estética sobre el monumento a la Madre emplazado en la costanera de la ciudad de Viedma. La idea de la cual surge esta obra tiene que ver con establecer un diálogo entre el concepto Madre y el término XADRES, el cual aún está definiendo sus alcances.

XADRES es un neologismo que conceptualmente puede incluir los nuevos modelos de crianza no heteronormativos, y cuestionar además los estereotipos de género arraigados en la sociedad acerca del deber ser de la mujer, permitiendo abrir binarismos como femenino-masculino, padre-madre, en tanto descentra la oposición y abre el valor hacia una tercera posición que diversifica sus sentidos.

Es una obra que recupera la disputa contemporánea por el uso del lenguaje ya que utilizar el término XADRES, es poner en obra el lenguaje inclusivo. Si intentamos definir el término en cuestión, lo cual es solo una apuesta a los fines explicativos ya que de alguna forma hay cierta apertura de XADRES que intenta desmarcarse de las definiciones taxativas, podemos acercarnos a la siguiente propuesta: personas maternantes y/o paternantes en familias que rompen con el modelo tradicional (hetero/ cis/ biologicista/ binario/ normativo).

Si bien XADRES está siendo una disputa por el lenguaje, es en uno de los elementos del artefacto estético conmemorativo en donde esta propuesta adquiere un tipo de materialidad específica y, a la vez, establece un diálogo singular con el territorio: la placa del monumento. XADRES se imprime en 17 placas 1 hechas de yeso y ceniza (del Nomonumento I de fuego activado el 29 de diciembre del año 2021) que fueron montadas sobre la explanada cuadrada que le da forma a la base del Monumento a la Madre, con la disposición de un piso de mosaicos.

Obra en proceso, en donde lo efímero de estas singulares placas, quizás configure alrededor del emplazamiento, una línea de contorno en el espacio público entre dos modos de concebir los roles de género que se ponen en diálogo.

 Diálogo, además, entre la verticalidad del monumento y la horizontalidad de las placas que hacen un nuevo lugar en el territorio. Mientras el monumento como artefacto conmemorativo nos ubica en un lugar de asimetría (por la altura del pedestal o por la escala de la escultura, como en este caso) las placas permiten que observemos debajo nuestro el suelo en el cual se apoya este mundo que se está moviendo con el lenguaje.

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