La camioneta secuestrada no fue robada, sino que se trató de una estafa: un caso de película
En las últimas horas se conoció un episodio con todos los tintes de un verdadero culebrón. Digno de una película de acción. Tiene que ver con la camioneta secuestrada porque tenía un motor de otro rodado. El caso ocurrió en Guarda Mitre y generó un verdadero asombro.
Según fuentes oficiales, no fue un robo, sino una estafa. Recapitulando, un hombre le vendió una vieja camioneta Ford F 100 a una persona que le vendía leña. El acuerdo fue que lo siguiera abasteciendo de leña hasta cubrir el valor del rodado. No hubo dinero de por medio
El gran tema es que el señor, de un día para el otro, se fue. Dicen que se marchó a Pedro Luro. Antes de dar ese paso le vendió la camioneta a un mecánico. El hombre la adquirió de buena fe, aunque llevó adelante el procedimiento sin que siquiera el otro tuviera los papeles del rodado, ya que todavía no la había abonado.
El primer dueño –el que la vendió a cambio de leña- sospechó que el motor podía estar en otra camioneta y así fue como llegó hasta el taller mecánico. A ese domicilio llegó el personal policial acompañado de testigos. Le pidieron revisar el impulsor, no se opuso, porque no tenía nada que ocultar, y allí notaron que la numeración no coincidía.
Un episodio increíble que terminó con el rodado secuestrado por pedido de la fiscal de turno. Más allá de esto, el enojo pasa porque la chata quedó destruida, seguramente porque le cargaron más kilos de lo permitido. Cuando se la regresen al primer dueño, que sí tiene los papeles, tendrá que hacerle los arreglos para seguir usándola.