Al reclamo de los taxistas ahora se suman los colectiveros: automovilistas que no respetan las zonas delineadas
Las situaciones de falta de respeto vinculadas al tránsito se replican en Viedma. En este caso no hablamos del manejo, sino del famoso “estaciono donde quiero”. Esto se ve en las rampas, con las quejas de quienes las usan, que tienen que desviarse hasta encontrar una bajada de garaje.
Y si eso ya es grave, también lo es no respetar demarcaciones. Espacios que son utilizados pro vehículos en particular. En abril de este año contamos el caso de una mamá que tiene su lugar en la puerta de la Escuela N° 347. Su hijo usa silla de ruedas y cuando llega, el lugar siempre está ocupado, lo que la obliga a estacionar más lejos y pasar con la silla por lugares poco aptos.
En el mismo sentido, los taxistas también ponen el grito en el cielo por la cantidad de conductores que estacionan en los sitios que son para ellos. Esto los obliga a hacerlo en doble fila, lo que genera un caos vehicular que se podría evitar si esos espacios se respetaran.
Continuando con el transporte público, los micros locales también lo padecen. En la parada ubicada en Perito Moreno entre Saavedra y Colón es recurrente. A los choferes no les queda más remedio que frenar en medio de la calle para bajar y subir gente, porque casi siempre hay autos ahí.
Si bien es verdad que es una cuestión de tránsito, muchas veces debería pesar el sentido común. El debate está instalado y las opiniones son divididas, sobre todo, porque muchos sostienen que esto se termina poniendo multas mucho más fuertes, aplicando rigurosidad.