Cómo fue la maniobra delictiva que descubrieron sobre los datos del IPPV
El negocio de la recolección y venta de datos personales públicos de carácter privado quedó ayer al desnudo en esta capital cuando el gobierno rionegrino presentó una denuncia penal contra un agente público que se desempeña en la sede central del Instituto Promoción y Planificación de la Vivienda (IPPV), quien estaría integrando una red de venta.
El subsecretario de Legal y Técnica del organismo, Adrián Otero, por expreso pedido de la interventora, Inés Pérez Raventos, formuló la denuncia penal tras tomar conocimiento de la situación, que se estaría desarrollando en la sede Winter y Murillo.
Según consta en la denuncia, en tareas de rutina el área de Sistemas del IPPV detectó la existencia de una carpeta en una de las computadoras que recolectaría centenares de copias de DNI, una actividad total y absolutamente irregular para el organismo.
Inmediatamente, las autoridades del IPPV iniciaron un sumario administrativo al agente público que usaba ese equipo informático.
El agente admitió ante el área de Recursos Humanos que otras personas -que se desempeñarían en otros organismos del Estado- le remitirían expedientes y actuaciones para que extraiga los números de DNI que supuestamente eran enviados a un correo electrónico al exterior, a cambio de sumas de dinero.
Por el lado de la justicia está actuando el fiscal general, Fabricio Brogna López, quien está subrogando a los fiscales que se encuentren en receso por la feria judicial invernal.
Fuentes oficiales indicaron a NoticiasNet que la maniobra de venta de datos se descubrió cuando en las oficinas del IPPV se requirió de un servicio técnico de una computadora que tenía fallas. Cuando aparecieron los técnicos detectaron la existencia de una carpeta que nada tenía que ver con las funciones para las cuales estaban asignadas para el empleado en la computadora.
Esta denuncia sería la punta del ovillo en virtud de que –si bien son cientos de datos- se desconoce hacia dónde eran derivados mediante una paga. Inicialmente, no se sabe el valor en que estaban cotizados los datos y cuál sería el destino preciso.