La queja de una madre por lo que vive en la puerta del colegio de su hijo: cómo sigue el caso
Esta semana, el grito desesperado de una mamá que de lunes a viernes tiene que lidiar con la falta de respeto de algunos vecinos se hizo escuchar. No del todo, porque algunos parecen no solidarizarse ni tampoco se percatan de cumplir con las normas. Pero por lo menos recibió el guiño de los inspectores de Tránsito, que están más atentos.
Sucede que Fernanda, la mamá de un nene con movilidad reducida, tiene un lugar predeterminado en Escuela N° 347, ubicada en Roca y 25 de mayo, en Viedma. Su hijo se mueve en sillas de ruedas y poder estacionar cerca es fundamental. Pero siempre que llega está ocupado pese a la línea amarilla y el cartel que indica que allí no se puede estacionar ni parar.
Siempre debe hacer hasta dos cuadras, bajar y subir cordones, y esto ya colmó su paciencia. Desde el colegio también reclamaron, pero tampoco fueron escuchados. Ante esto, decidieron que el caso tome estado público y todo indica que funcionó, al menos en parte, como fue mencionado más arriba.
(Uno de los autos que se fue con una multa)
NoticiasNet estuvo en la zona luego de la primera publicación y allí se observó que siguen parando, pero no se la llevan de arriba. Varios conductores, cuando regresaron al vehículo, se encontraron con la multa pegada en el vidrio por no respetar las normas. De esta manera, se espera que la gente tome conciencia.