2022-01-21

INUNDACIONES EN EL PARTIDO DE PATAGONES

Solaiman: El ganadero que volvió de la muerte y nació de nuevo

Estuvo perdido nueve horas luego de intentar el rescate de los empleados de su campo. Está ubicado entre J.B. Casás y Stroeder. Un sector donde está el caserío quedó tapado por las copiosas lluvias. Se metió sin saber nadar. Creían que había muerto electrocutado porque en el sector funcionaba la corriente. Salió agarràndose de àrboles. Caminó mojado y entre el barro unos 15 kilómetros por las vías hasta Stroeder junto a su perro.

Fabio Solaiman, como hombre de campo de la Línea Sur conserva su generosidad, honestidad y siempre se hace querer por su humildad. Conocido por los productores de esa región rionegrina, luego de su paso por la política como legislador radical y funcionario de la administración Saiz, decidió volver a su viejo amor de la producción agropecuaria.

Incursiona en el Partido de Patagones explotando un campo de 600 hectáreas con producción bovina, entre el paraje José B. Casás y la localidad de Stroeder donde viven sus suegros.

El jueves 20 de enero de 2022 es un día bisagra en su vida. Los 170 milímetros de lluvia –tras una brutal sequía- inundaron parte de su campo y el casco del establecimiento quedó bajo agua.

Ni bien se enteró partió hacia el campo para auxiliar a su empleado y a la esposa de éste, a quienes lo sorprendió la madrugada con un metro de agua en la vivienda y en los galpones linderos.

Fabio se desesperó por llegar, y el intendente de Patagones y vecino del establecimiento, José Luis Zara, llegó por otro lado y puso a salvo a los empleados.

Luego de superado el trance, contó lo sucedido a NoticiasNet como si fuera la escena de una película pero que en este caso se trataron –sin fantasías- de sucesos reales con final feliz.

“Yo iba para el campo con los bomberos y nos encajamos, Zara llegó primero y rescató a los empleados alrededor de las 14. En ese momento el agua estaba más o menos a un metro y medio dentro de la casa, y horas después llegó al techo”, recordó.

Cuando el intendente avisó de que había socorrido a la pareja, Solaiman seguía encajado con los bomberos. Entonces la ansiedad lo desbordaba ante la preocupación de ver con sus propios ojos qué había quedado del casco del establecimiento.

Apuntó que  “caminé (entre el barro) siete kilómetros hasta el campo, y vi que el maquinista de una motoniveladora decidió regresar.  Me avisaron que estaba todo bien, que los empleados ya se habían ido con Zara, entonces trepé a la motoniveladora y me volví para seguir ayudando a los bomberos”.

Describió que en estos instantes “estaba intranquilo por los daños materiales, para ver qué tan grave era la situación. Entonces justo pasó otro vecino de apellido Sensini. Subí a la caja de la camioneta y me arrimó hasta el frente de la tranquera de mi campo, luego de superar una Odisea porque el camino de tierra estaba literalmente bajo agua”.

Solaiman no se resignó y siguió para adelante. Allí comenzó otro capítulo porque decidió ingresar a sabiendas de que el teléfono celular se había mojado y no contaba con señal.

Detalló que frente al desastre “la ansiedad me llevó a meterme al lago que se había formado alrededor del caserío ubicado en una olla con un nivel de 2,80 metros. La camioneta del campo ya no se veía. Yo no sé nadar y tampoco qué fue lo que pasó por mi cabeza, me mandé  por el agua y cuando llegué al frente de la casa casi me ahogué”.

Como pudo se abrazó a un eucalipto, y después fue tomándose de los arboles hasta llegar al techo de la casa. Nuevamente tomó un cable de la señal satelital de televisión, y con ese coaxil se aferraba para que las olas no lo llevaran al centro de la laguna”.

Por un momento, el ganadero quedó arriba del techo de la vivienda para observar el panorama desde ahí y percatarse de la profundidad existente en el lugar porque el embarcadero había desaparecido bajo el agua. Quiso ingresar a la vivienda pero la puerta no la pudo abrir porque la heladera ya estaba flotando en el cielorraso. A las 19 de ese jueves fatídico, las olas ya tapaban el techo por momentos. Dudó en volver a tirarse al agua frente a su debilidad para practicar natación.

Mientras decidía que hacer le sonó una alarma interna. Desde el techo percibió que estaba prendida la farola del corral a raíz de que no saltó la llave térmica, el suministro eléctrico era normal, y no quedó electrocutado de milagro al meterse al agua.

Más tarde llegaron los bomberos que hicieron sonar la sirena en señal de llamado. Él desde el techo hacía señas y no lo veían, los bomberos no lograron detectarlo y dejaron el lugar.

Para el productor “ese hecho fue una desazón tremenda, pero no por culpa de los bomberos, sino porque yo estaba en el medio de una situación que no podía salir”.

Entre la desolación y la esperanza, tomó coraje y se tiró hacia un pino de unos cinco metros de altura ubicado detrás de la vivienda para asirse y tratar de salir. Luego siguió tomándose de otros árboles que estaban alineados hasta que llegó a tierra firme.

“Ahí me pregunté qué hago. Los bomberos se fueron, me van a empezar a buscar y tengo que tomar una decisión. Como las vías del ferrocarril pasan por mi campo comencé a caminar por arriba de las vías acompañado de mi perro que lo pude encontrar”, recordó.

Solaiman estimó que estuvo caminando empapado desde las 21  por espacio de cuatro horas hasta la madrugada del viernes, en medio de oscuridad y enterrándose hasta la rodilla entre el barro que separaban a los durmientes.

Si bien no sufrió hipotermia por la mojadura, notó que con el correr de las horas comenzó a padecer dolores musculares luego de transitar 15 kilómetros por las vías hasta llegar a la casa de sus suegros en Stroeder.

De allí llamó a su familia que vive en Los Menucos, quienes estaban muy preocupados al desconocer su paradero, porque muchos lo daban por perdido bajo el agua y electrocutado.

Destacó la labor que desarrollaron bomberos y Defensa Civil, a la vez que lamentó las pérdidas de infraestructura, mobiliario, camionetas, una computadora y un fusil. No obstante,  aclaró que “lo material de a poco lo vamos a ir reponiendo y se va a recuperar. Acá lo importante es que nos salvamos todos”.

“Ahora con el diario del lunes digo que el error fue mío. La ansiedad no me dejó pensar y me metí al agua sin saber nadar, pensando que el agua no me iba a tapar. Pensaron que me había muerto electrocutado”, concluyó.

https://www.noticiasnet.com.ar/noticias/2022/01/20/94977-fabio-solaiman

https://www.noticiasnet.com.ar/noticias/2022/01/21/95009-video-de-la-inundacion-fueron-las-horas-mas-amargas-y-largas-de-mi-vida

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