2022-01-09

BALNEARIO DE LA LOBERÍA

La historia de hacer Patria con servicios turísticos frente a una exigente demanda

La gente llena esa playa. Hay una larga hilera de autos en forma cotidiana y los fines de semana son tres los colectivos que llegan repletos.

Compartir la devoción por el origen de su identidad, por el terruño donde se vive y la pasión por sus actividades es también una forma de ser patriota. Y Alberto “Beto” Carrasco, el nuevo concesionario del complejo gastronómico y de servicios playeros en La Lobería se sobrepone a diario frente a las adversidades para atender de la mejor manera a los visitantes.

El agua potable se traslada en camiones hasta allí porque se mantiene pendiente la decisión de extender el acueducto ganadero turístico, utilizar una cocina implica  la compra de tubos por falta de un servicio de esa naturaleza, y a veces se corta el sistema de energía eléctrica.

"Beto" no es un improvisado que llegó recién a este atractivo sitio turístico. Vive también manteniendo con los años un negocio de proveeduría de alimentos en la villa que crece en forma exponencial. Hay que tomar en cuenta que pasan por allí otros visitantes que recorren la contigua reserve faunística de lobos de un pelo ubicada sobre el acantilado, y ubicada a tres kilómetros del tobogán hacia la playa de los piletones.

En estos días, una multitud invade este lugar turístico, al punto tal que el ascensor supera los 50 servicios diarios, y el resto emplea la bajada por escalera hacia la playa.

Los sitios de estacionamiento de autos, por estos días, están desbordados. Como alternativa, mucha gente apela a tres servicios diarios del autotransporte de pasajeros.

“Esto es una patriada porque ayer se cortó la luz y todo el hielo que tenía en el frezeer se convirtió en agua”, destaca ante NoticiasNet el hombre que en términos futbolísticos tira el corner y va a cabecear mientras atiende el ascensor que deposita turistas en la playa. El resto de la familia atiende el sitio gastronómico que vista al mar.

No obstante, se muestra complacido con las expresiones de apoyo por parte de la gente que llega a esta paradisíaca playa en busca de pasar un momento agradable ya que se trata de un sitio turístico de alto poder energético.

En el ascensor dialoga con la gente y destaca que el "plato fuerte" en su restaurante pasa por degustar una rica y humeante cazuela de mariscos o mejillones.

A pesar de algunos inconvenientes, el complejo muestra su costado triunfante porque el movimiento y la demanda de la gente es continua, y hay respuestas para todos.

Por caso, mantener en servicio el ascensor de la playa pese a la oscuridad en estas jornadas de enero, en virtud de que los visitantes aprovechan del mar y los piletones hasta último momento y bien entrada la noche.

“Beto” tiene otra satisfacción junto con los elogios. “Lo bueno de esto es que la gente se lleva su propia basura que generó en la playa”, resalta.

En el acceso del acantilado, el estacionamiento que cuenta con un seguro se cobra 300 pesos, el servicio de ascensor 100 por persona, y los sanitarios con higiene permanente, papel higiénico y jabón de tocador, 40 pesos.

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