DERRIBANDO MITOS
Cinco razones para ser donante voluntario de sangre
Cuando un familiar o un amigo están internados, con grave riesgo, y nos piden dadores de sangre, la angustia nos domina. En ese momento se nos activan todas las alertas y recurrimos a las redes y a los medios para que más personas puedan acudir en auxilio del enfermo. Para evitar esas carreras desesperadas, o al menos para limitar su urgencia, los hospitales convocan en forma permanente a “dadores voluntarios” que puedan hacer una donación de sangre genérica para ser utilizada en algún momento.
¿Por qué deberíamos hacerlo?
Porque con un acto espontáneo, sencillo y que lleva poco tiempo, podemos ayudar a salvar una vida. Luego de un accidente de tránsito o de un episodio violento, no hay tiempo que perder. Se necesita utilizar el recurso que los centros de salud guardan en los denominados “bancos de sangre”.
Hay muchos casos en que se necesita sangre y que es imposible esperar. Los casos de mujeres con complicaciones obstétricas (pueden ser embarazos ectópicos, o hemorragias durante o después del parto, entre otras), en los que la amenaza contra la vida de la mamá y del bebé aumenta la urgencia.
Todos habremos escuchado hablar de algún caso de hemofilia, un trastorno en la sangre que impide la coagulación. En ese caso, cualquier herida puede ser un riesgo. Y se utiliza sangre para elaborar factores de coagulación. Estudios recientes indican que la hemofilia es tres veces más frecuente de lo que se creía: de cada 100.000 personas, 21 pueden padecer de esta enfermedad.
Están los casos de pacientes que se someten a intervenciones quirúrgicas y médicas complejas; y pacientes con cáncer.
Y está demostrado estadísticamente que nueve de cada diez personas necesitarán sangre para ellos mismos o para algún amigo/pariente en algún momento de su vida. Esto muestra que todos podemos estar de ese lado: del que necesita, con urgencia, juntar dadores de sangre.
Derribando mitos
No adelgaza ni tampoco engorda.
No produce acostumbramiento.
No es viable el contagio de enfermedades por donación. Los materiales desechables que se emplean anulan cualquier vía de contagio posible.
Dos preguntas clave:
¿Cuánto dura?
Todo el proceso dura de 30’ a 40’. La extracción propiamente dicha dura entre 7’ y 10’. La extracción de sangre no es dolorosa. En el momento de la punción, la molestia es semejante a la de un análisis de sangre.
¿Cuánto tarda la recuperación?
La recuperación de una donación de sangre es inmediata. El volumen es cuestión de horas, y la incorporación de todos los elementos celulares que se extraen en una donación como mucho, cuatro o seis días, sin que ello implique ninguna alteración en caso de cualquier análisis posterior. La única recomendación es no hacer esfuerzos violentos o realizar actividades peligrosas en las horas posteriores a la donación.
Otro invento argentino
Para seguir sumando activos a nuestra “argentinidad al palo”, un tanto desvalorizada en los últimos tiempos: el método seguro de transfusión de sangre es otro invento argentino. En este caso, de Luis Agote. Un médico que investigó y encontró la forma de que la sangre guardada no se coagule minutos después de su extracción.
Agote trabajaba con pacientes hemofílicos en el Instituto Modelo de Clínica Médica de Buenos Aires. Su objetivo: lograr un método para guardar la sangre y poderla utilizar cuando se necesitara. Un procedimiento rápido, sencillo y que salvara vidas. Llegar a una urgencia con un donante voluntario, no siempre era posible. Pero era lo que se tenía hasta ese entonces.
Después de varios intentos, Agote decidió probar con el citrato de sodio (una sal derivada del ácido cítrico). Los resultados de laboratorio dieron resultados positivos. Las pruebas experimentales en animales también. Faltaba demostrar su uso en pacientes humanos. La oportunidad llegó en noviembre de 1914. Con todos los protocolos de seguridad y ante la presencia de varios testigos (entre otros, el rector de la UBA y el decano de Medicina), se realizó una transfusión de 300 c.c. de sangre a un enfermo. El paciente se recuperó tres días más tarde y fue dado de alta.
El nuevo procedimiento cambió la historia de la medicina al resolver un problema grave. El método era simple, inocuo y sencillo de realizar con personal idóneo.