Receta para hacer los mejores chipás y que te queden ¡crujientes y dorados!
Se trata de una opción salada ideal para la familia y amigos. Salen en abundancia, son crujientes y tienen de protagonista al queso: los famosos chipás.
Pueden comerse calentitos o también fríos. Perfectos para acompañar con una bebida refrescante, o unos buenos mates.
Rinden en abundancia y comer uno es un camino de ida ¡No podrás parar! Son amigables a todos los paladares, tanto de niños como adolescentes y adultos.
Ingredientes
1/2 taza de agua
1/2 taza de leche
1/4 de taza de aceite de maiz/girasol
1 cucharada de sal
1 taza de harina
1 taza de fécula de mandioca (se pueden sustituir por fécula de maicena)
1 huevo
150 gramos de queso rallado
Preparación
Precalentar el horno a 180°.
Poner a hervir el agua con la leche, la sal y el aceite. Apenas empiece a hervir apagás el fuego y añadis la fécula de una, se hace un engrudo tremendo pero vos seguí mezclando con una cuchara de madera.
Dejar que se enfrie un toque (podés pasar la mezcla a un bowl si querés hacerlo más rápido) y le agregás el huevo. Se va a hacer un quilombo de nuevo, pero vos mezclá. (si el gordo te dice mezclá, mezclá)
Añadir el queso, unis todo y untándote un poco de aceite en las manos, empezás a hacer las bolitas.
Podés hacerlas más grandes para que sean tipo el “pao de queijo” brasilero o más chiquitas para los chipá clásicos.
Los ponés en una fuente para horno, dejando espacio entre ellos porque crecen, y los horneás durante unos 20 o 25 minutos, o hasta que los veas bien dorados.
Los dejás enfriar un toque (sí podés) y listo, a disfrutar.