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28/04/2026

Cuáles son los próceres religiosos que yacen en la Catedral de Viedma

Tres figuras determinantes de la historia patagónica descansan en silencio bajo el templo. ¿Quiénes fueron y qué dicen las lápidas que pocos leen?
La Catedral de Viedma y un sinfín de historias de la identidad local.
La Catedral de Viedma y un sinfín de historias de la identidad local.

Quien entra a la Catedral de Viedma suele mirar hacia arriba: vitrales, arquitectura, historia viva. Pero pocos reparan en lo que está más cerca de lo cotidiano: el suelo. Allí, casi desapercibidas, tres lápidas guardan la memoria de figuras fundamentales para la región. Se trata del cardenal Juan Cagliero, el obispo Nicolás Esandi y el monseñor José Borgatti.

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Cagliero: el pionero de la Patagonia

Cardenal Cagliero tiene su tumba en el centro de la Catedral capitalina.

 

El Cardenal Juan Cagliero (1838-1926) fue un destacado sacerdote salesiano italiano, mano derecha de Don Bosco y líder de la primera expedición misionera a la Patagonia argentina en 1875. Fue el primer obispo salesiano (1884), pionero en la evangelización, educación y salud en la región patagónica, y nombrado cardenal en 1915.

Su lápida, que está en el centro de la iglesia y está escrita en latín, recuerda a uno de los hombres más influyentes en la evangelización del sur argentino. Traducida, destaca que allí reposan sus restos, traídos desde Roma en 1964, y lo define como un “ilustre de la Patagonia”, discípulo de Don Bosco y primer vicario apostólico de la región.

El texto también resalta su rol como guía espiritual y su misión de abrir camino en un territorio entonces inhóspito. No es menor: Cagliero fue una figura crucial en la llegada de los salesianos y en la organización de la Iglesia en la Patagonia.

Esandi: el sacerdote cercano

Esandi y su placa en latín en la iglesia católica.

 

Nicolás Esandi (1876-1948) fue un cura salesiano y el primer obispo de la Diócesis de Viedma en Argentina, nombrado en 1934. De ascendencia vasca y nacido en Bahía Blanca, fue un destacado educador, autor de libros pedagógicos y defensor de los colonos agricultores de Villa Regina.

A pocos metros, la lápida de Nicolás Esandi también está en latín y lo describe como un “buen pastor” de la diócesis de Viedma. La inscripción subraya valores como la bondad, la cercanía y el servicio paternal. No son palabras elegidas al azar: Esandi fue recordado justamente por su vínculo directo con la gente y su estilo pastoral sencillo.

Borgatti: vida dedicada al servicio

Borgatti, otra figura clave en la historia católica.

 

José Borgatti (1891-1973) fue un destacado sacerdote católico y obispo salesiano argentino, reconocido por su labor en la Patagonia, específicamente como obispo de Viedma desde 1953 durante veinte años. Fue clave en la causa de canonización de Ceferino Namuncurá y compartió época con figuras como el santo Artémides Zatti.

Más contemporánea, la lápida de José Borgatti está en español y permite una lectura directa: “Vivió para Dios y para los hombres. Apoyado en la cruz, su única esperanza”. Borgatti fue el segundo obispo de Viedma y su legado quedó marcado por su compromiso con la comunidad. La inscripción también expresa una idea profundamente cristiana: el descanso en paz, a la espera de la resurrección.

Un dato no menor es que Viedma también tiene los restos del Santo Artémides Zatti. En principio, descansaban en una urna dentro del mausoleo de la Parroquia Don Bosco. En julio de 2022, sus restos fueron reubicados en un nuevo espacio dentro del templo salesiano para su veneración.

Restos de San Zatti en la Parroquia Don Bosco.

 

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