La maldita costumbre de ensuciar paredes en edificios públicos y privados
En los últimos días aparecieron, en la zona céntrica, una ola de graffitis y leyendas sin sentido en paredes de edificios públicos y privados.
Se trata de un mal hábito que viene repitiéndose tras los años, que a simple vista suele dar pena en una ciudad ordenada como en la actualidad.
Sin embargo, ahora esta situación se está viendo con preocupación desde el Estado municipal, y en el Concejo Deliberante. En 2016, ese cuerpo aprobó una ordenanza que castiga a los responsables.
En realidad, apunta más concretamente a la propaganda de carácter político, sin embargo el artículo 2° de la Ordenanza N° 7.793 impide las pegatinas y murales, sin previa autorización.
Frente a esta situación, y si alguien es encontrado en plena faena, se hace pasible de una multa de entre 5.000 y 10.000 pesos.
La norma tiene fines nobles ya que si hay sanciones pecuniarias en el medio, la recaudación va al Fondo de Apoyo a las Actividades Culturales.