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19/05/2026

El aula como espejo: por qué el debate sobre la conducta escolar debe interpelar a los adultos

A raíz de un video viral donde se ve a una directiva patear el banco de un alumno, la investigadora Soledad Vercellino analizó las complejidades del vínculo pedagógico actual.
"Pedirle a los chicos que sean otra cosa si nosotros no hacemos otra cosa, es un pedido injusto", advirtió Vercellino.
"Pedirle a los chicos que sean otra cosa si nosotros no hacemos otra cosa, es un pedido injusto", advirtió Vercellino.

Un video filmado de manera clandestina dentro de un aula encendió las alarmas y el debate público en los últimos días. En las imágenes se observa a la directora de un colegio secundario que, ante reiterados problemas de conducta, interviene pateando el pupitre de un alumno que hacía ruido constantemente.

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Aunque inicialmente circuló la versión de que el hecho había ocurrido en Río Negro, el Ministerio de Educación provincial lo desmintió. Sin embargo, el episodio reabrió una pregunta inevitable: ¿qué está pasando con los comportamientos y las relaciones humanas dentro de las escuelas?

Para desmenuzar esta problemática, el programa "El Radar" por Radio Noticias (105.5 MHz) dialogó con Soledad Vercellino, investigadora y doctora en Ciencias de la Educación. Lejos de sumarse a la condena rápida de las redes sociales, la académica propuso una mirada profunda, "contraepocal" y centrada en la responsabilidad de los adultos.

El primer llamado de atención de Vercellino fue hacia la tendencia generalizada de comparar la escuela actual con la de épocas pasadas. "Todos tenemos ideas construidas en nuestra vida sobre qué es una escuela o qué es un buen docente, pero el campo de la ciencia nos dice que tenemos que sospechar de nuestras ideas previas", explicó.

Para la investigadora, intentar leer las conductas de las infancias y adolescencias de hoy bajo la lupa de nuestra propia experiencia escolar es un punto de partida erraron: "Los niños y adolescentes de hoy no tienen nada que ver con nuestro mundo. Las formas de ser en ese mundo son distintas; el contexto científico, tecnológico y los modos de relacionarnos con los conocimientos han mutado tremendamente".

Mirá el video de la directora y el alumno:

El mercado y las pantallas: una disputa por la atención

Al analizar las tensiones estructurales que atraviesan a los jóvenes, Vercellino apuntó al impacto del "capitalismo tardío" y el bombardeo tecnológico.

Explicó que, a diferencia de décadas anteriores donde el docente era el depositario exclusivo de la información, hoy el conocimiento está en todos lados. Además, advirtió sobre la delicada disputa por la atención de los chicos, la cual es "capturada y regulada" desde muy temprana edad por los dispositivos digitales.

Frente a un entorno que empuja hacia el aislamiento individual y el consumo inmediato, la especialista reivindicó el rol histórico de la escuela pública: "Ir a una escuela donde te encontrás con gente que no elegiste, donde hay horarios comunes y donde te invitan a demorarme un rato no en una pantalla, sino en un texto o en un laboratorio, va a ser una experiencia extraordinaria. Las instituciones educativas tienen la potencia y la oportunidad de construir lo común, que es lo que nos preserva como sociedades".

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La responsabilidad adulta y el miedo a ejercer la autoridad

Uno de los puntos más firmes de la entrevista estuvo dedicado a la tendencia de la sociedad a culpabilizar exclusivamente a las nuevas generaciones por los males educativos o sociales. "Cada vez que la pregunta sea por las nuevas generaciones, tiene que ser un espejo que rebote y nos pregunte qué estamos haciendo los adultos", sentenció Vercellino.

La doctora en Educación señaló que, tras los procesos históricos de autoritarismo del siglo XX, la noción de autoridad quedó fuertemente ligada a la violencia, lo que provocó una preocupante "renuncia de los adultos" a ocupar ese rol por temor a replicar viejos modelos.

"La autoridad que hoy se necesita es una autoridad que habilita y que cuida, basada en aquellas cosas que no podemos dejar de decirle a las nuevas generaciones por nuestra responsabilidad generacional. Pedirle a los pibes que sean otra cosa si nosotros no hacemos otra cosa es un pedido desproporcionado e injusto. Todavía los adultos somos nosotros", concluyó.

Finalmente, la investigadora celebró la apertura de espacios en los medios de comunicación para "parar la pelota" y sostener conversaciones largas y complejas, un ejercicio fundamental para salir de la lógica de la inmediatez y el grito digital, y comenzar a reconstruir el tejido comunitario desde el aula.

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