2021-04-27

El ex juez Jorge Bustamante pidió revisar cómo funciona la Policía de Río Negro

Habla que los borcejos “son para Vietman” no para una “ciudad”, en relación a que es de uso común en la fuerza provincial.

El abogado y ex magistrado viedmense se mostró conmovido en las redes sociales como consecuencia de la trágica muerte del joven oficial de la Policía rionegrina, Gabriel Mandagaray, ocurrida en Bahía Creek durante un ejercicio del grupo especial Coer.

A su criterio  ”es hora de revisar algunas cuestiones que hacen a esa organización que es civil y armada, conforme lo determina la Ley Orgánica Policial (art. 1°)”.

Precisamente, ese punto indica que “es una Institución Civil Armada, de carácter profesional que tiene a su cargo el mantenimiento del orden y la seguridad pública, subordinada plenamente a la autoridad constitucional, actúa como auxiliar permanente de la Administración de Justicia y ejerce por sí las funciones que las leyes, decretos y reglamentos establecen para resguardar la vida, los bienes y otros derechos de la población. Desempeñará sus funciones en todo el territorio de la provincia, excepto cuando por razón de la materia, lugares o sujetos rija la jurisdicción militar o federal y/o de otra policía de seguridad.

Recuerda que en el país a la policía se la militarizó por influencia de las doctrinas de la “Guerra revolucionaria” y la “Seguridad nacional”. La primera de ellas surge de las guerras coloniales que libró Francia a mediados del siglo XX en Indochina (1946-1954) y en Argelia (1954-1962), por la cual no solamente se instruía prácticas militares a los policías, si no también se introdujeron los métodos de tortura en la investigación, que los franceses utilizaban en la represión contra los movimientos que luchaban por la independencia en las colonias francesas en África y Asia. La segunda doctrina, indica el ex juez,  venía de Estados Unidos y algunos oficiales de policía y del ejército eran preparados y adoctrinados en la Escuela de las Américas, en Panamá. De allí que se involucrara a la policía en la represión ilegal de la dictadura militar, que no correspondía, con las consecuencias conocidas.

Considera que “el tema es largo de tratar pero de allí surge, por ejemplo, la ropa camuflada que usa la policía, que viene de la que utilizaban los soldados en la guerra para pasar desapercibidos en el paisaje, pero que es altamente llamativa en la ciudad”.

Sobre este punto, opina que “los borcegos  son útiles para caminar en la selva de Vietnam, también como ejemplo, pero totalmente incómodos para correr a un delincuente en lugares urbanos (sobre esto hay anécdotas)”.

Plantea que “que se llamen ‘fuerza’ como si fuesen militares” pero “son personal civil que no tienen derechos civiles (por ejemplo el de la sindicalización); personal civil que usa ropa militar; que tiene preparación militar más que la necesaria para la prevención del delito, etc. (aunque hay excepciones); y que los hacen sentir militares cuando en épocas de paz, para la sociedad son más importantes los organismos de seguridad (policías, prefectura, etc.)” por lo tanto se muestra proclive a que “hay que repensar la cuestión”.

 

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