2021-04-24

Una joven de Viedma contó su calvario por abusos sexuales y el dolor por la prescripción

Denunció que el sistema judicial no está humanizado. Salió a hablar para que ninguna otra mujer guarde tanto sufrimiento en soledad.

Después de varios años de angustia, de miedo, de soledad, de los peores sentimientos que puede sentir un ser humano, una víctima de abusos sexuales pudo romper el silencio. Contó en primera persona todo lo que vivió desde adentro, para que ninguna otra mujer vuelva a callarse.

A pesar de que la causa que denunció prescribió, es decir que sintió un nuevo cachetazo y esta vez por parte de la Justicia, la valiente joven habló para que nadie más se guarde tanto sufrimiento.

Quizás la denuncia de la actriz Thelma Fardín contra Juan Darthés, marcó un antes y un después y junto con Thelma muchas otras mujeres decidieron poner en palabras tantos lamentos y tantas lágrimas derramadas en la más absoluta soledad.

M, como vamos a nombrar a ésta viedmense que se animó a hablar para preservar su identidad, narró el calvario que pesó sobre ella durante mucho tiempo. Pasó de no decírselo a nadie, a gritárselo al mundo.

Comentó que la mayor impotencia por parte del Poder Judicial es que "hay abusos sexuales que prescriben", cuando el dolor por tan aberrante delito es una mochila que se lleva toda la vida.

Expresó en ese sentido: "Las personas que pasan estas situaciones pasan muchos años y no hay un tiempo determinado para sanar el trauma, porque ni siquiera sanas el trauma, vivís con eso. Entonces, aprender a vivir con eso lleva todo un proceso de años, para que alguien pueda ir a denunciar".

M, denunció que desde chica sufrió cuatro casos de abusos sexuales. "De estas situaciones fueron dos viviendo con mi mamá (a los 5 y 8 años) al que fui a un juicio que no supo condenar a mis abusadores y solo uno de ellos fue condenado por tener antecedente de abuso a menores. El otro como no sabía las partes de mi cuerpo, no supieron saber si decía bombacha o bombacha de campo que también tenía puesta una, y por eso mi denuncia fue dudosa".

Luego, le sacaron la tenencia a su mamá "llevándome a vivir en custodia de mi papá, en un primer momento vivimos con nuestros abuelos y la mayor parte de nuestro tiempo estábamos ahí. Mi tío en más de una situación tenía 'juegos' con nosotras de que cuando lo íbamos a saludar nos corría la cara para darnos un beso en la boca, esto no solo me lo hacía a mí, también nos obligaba a sentarnos de muy chicas en su falda, lo que si no accedíamos se enfurecía".

Explicó seguidamente: "Viví estas situaciones tratando de evadir a un tío demasiado cariñoso, hasta que un día concreto a los 13 años diciéndome que sabía lo que había pasado pero 'que él no era como ellos, que él me quería' abusó de mí como hicieron los anteriores abusadores, frotando sus genitales en mi cuerpo".

"Después de esto un día mi abuela ve que una escena donde él intenta forzarme a estar con él, se enoja conmigo y me dice que no quería un hijo preso, que si le contaba a alguien más lo iba a matar de tristeza. Pasó el tiempo y tuve el cuarto abuso por parte del padrino de mi hermana, quien me estaba enseñando clases particulares de matemáticas y me mete la mano por debajo del pantalón a lo que me asusté, le saqué la mano y me fui" agregó.

Sistema judicial no humanizado

Respecto a la acción judicial, expuso: "El sistema de Justicia todavía no está humanizado, sos un número, sos un legajo, sos una más de las personas que sufre estas cuestiones. Entonces, ellos miden la condena y el tiempo que vos tardaste en denunciar y eso es un plazo de una condena. Si vos tardaste tres años en denunciar un abuso, ellos recortan la sentencia".

"A veces las personas que denuncian se exponen muchísimo más que las personas que van a un juicio, que a veces ni siquiera llegan a un juicio. A mí me pasó un momento de mucha impunidad, yo sentí que la Justicia no me estaba dando respuestas y que con toda mi carga histórica en mi vida la Justicia se lavó las manos. Yo les tiré una mochila y no se pudieron hacer cargo" explayó.

Continuó con una frase de sentido común que lamentablemente no parece común: "La Justicia tiene que hacer justicia".

Con todo el coraje del caso, M denunció a uno de sus tíos y su denuncia prescribió y eso significa "que no hay condena, no hay juicio, no hay audiencia, no hay antecedente, esa persona sigue viviendo su vida normal y la sociedad no se percata de que esa persona es una agresora sexual".

Para colmo de males, la víctima sintió otro golpazo de la Justicia porque no fue el primer caso de abuso que padeció. "No fue el primer abuso sexual que me pasó, fue el cuarto y eso para la ley, para mi Justicia es contraproducente. Que tenga una vida de porquería es contraproducente a la hora de defenderse porque significa que como ya sufrí dos abusos sexuales, para la Justicia queda que tuve traumas por los abusos que denuncié cuando era chica. Pero los nuevos pueden ser que estén sugestionados, que los traumas hayan sido por los anteriores y llega un momento en que la Justicia distorsiona y cuestiona a las víctimas".

"Estoy muy decepcionada" lamentó en base a la respuesta del sistema judicial. Allí contó que a los ocho años "me hicieron preguntas muy boludas, una fue ¿cómo sabemos que se bajó la bombacha y no la bombacha de campo? porque tenía una bombacha de campo. Una de las personas fue dudosa, entonces no tuve condena y fueron dos abusos sexuales que hasta el día de hoy me los acuerdo".

A los 13 años volvió a pasar por la misma instancia, contra su tío, y su causa prescribió. 

"Llega un momento en la que cuestionan tu verdad" planteó, pero instó a que se siga denunciando y que siga la lucha para que los delitos de abusos sexuales no prescriban. 

Ante casos de abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes, las profesionales de la línea 0800-222-1717 escuchan, contienen y evalúan cada situación planteada. 

Si una víctima de violencia familiar o sexual se presenta en la comisaría para radicar la denuncia, el personal policial tiene la indicación de dar inmediata intervención a la Línea 137 para que un equipo de profesionales acuda a la dependencia policial a contener a la víctima, informarla sobre sus derechos, y acompañarla en el proceso de la denuncia. 

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