2021-04-24

Masacre en Patagones: "Esto pudo haber pasado en cualquier lado"

Esa fue la primera sensación que tuvo Pablo Morosi ni bien entró al colegio Islas Malvinas. El periodista platense que sigue estudiando el caso, a casi 17 años del día que marcó para siempre a la ciudad, analizó la conducta de Juniors y dejó una advertencia: aún sigue el peligro de que vuelva a repetirse un episodio similar.

Ayer publicamos una nota con el periodista y escritor Miguel Braillard, uno de los autores del libro "Juniors", quien comentó acerca de la tenebrosa denuncia de una presunta planificación de otra masacre.

En la continuidad con el caso que enlutó a toda la comunidad el 28 de septiembre de 2004, hablamos con el periodista Pablo Morosi, quien también estuvo en la creación de la pieza en donde consta todo el expediente judicial. 

Consultado sobre sus sensaciones en primera persona, fue tajante: "Me impactó mucho entrar en esa escuela, que era una de las típicas escuelas que se habían construido en los años 90 con los vidrios repartidos y mi primera impresión cuando entré a la escuela fue que esto pudo haber pasado en cualquier lado".

Explicó además: "Yo me acuerdo que cuando estaba todo el grupo de psicólogos, a poco días de haber ocurrido el hecho, me explicaron que en el conurbano hay un nivel de violencia más grande. Ahí el chico que sale y tira piedras, que rompe algo o que se pelea va expulsando en dosis esa violencia que recibe cotidianamente. En cambio, en un lugar tan pequeño, donde la gente se conoce, muchas veces ocurre que el chico va guardándose todo hasta que en algún momento explota".

Por otro lado, Morosi lamentó que a pesar de la masacre hubo pocos cambios en el ámbito escolar y aún continúa latente el miedo de que esto se pueda volver a repetir. "El impacto fue atendido en los primeros tiempos, cuando estaban todos los medios, pero cuando se fue la última cámara los funcionarios se fueron retirando y muchas situaciones quedaron a la buena de Dios".

"Se perdió una gran oportunidad, hay que pensar que recién en 2013, nueve años después del hecho se aprobó en Argentina una ley contra la violencia escolar. Fijate el tiempo que tardaron los legisladores en tratar de encontrar alguna forma de prevención. Esa ley dio vida a un Observatorio de la Violencia Escolar, que cuando cambió el gobierno en 2015 fue suprimido" detalló.

"¿Qué otra herramienta mejor que un Observatorio que en principio empiece a consignar los casos?" se preguntó Morosi, sin entender por qué se eliminó el único intento de tratamiento sobre violencia en las escuelas.

"Hemos perdido la oportunidad de que un golpe semejante nos sirva para generar dispositivos" insistió y confesó que muchos docentes agradecían tener un libro como "Juniors" pero aún no saben cómo hablarlo con los chicos.

Conductas atípicas

Ante la pregunta ¿por qué lo hizo?, el periodista platense manifestó: "No hay una respuesta definitiva, es difícil meterse en la cabeza de una persona. Pero sí en sus entrevistas con trabajadores sociales y psicólogos surge que había un problema de integración que era totalmente previo a ese secundario. Te diría que hasta se había dado en la época de la salita".

Ejemplificó una de las tantas historias que aparecen en el expediente. "Los padres de Juniors eran caseros del jardín de infantes en donde él empezó a cursar y, como estuvieron todo el verano previo al inicio de clases viviendo ahí, el chico tuvo una reacción con sus compañeros de querer señalarles que los juegos del patio eran de él".

"No tenía idea de que era lo propio y que era para compartir, porque él vivió ahí y durante el verano no había nadie más que su familia. Eso ya demuestra un arranque con algunos problemas de integración y de comprensión" enfatizó.

Morosi sostuvo que en el secundario de Islas Malvinas habían cargadas típicas de la edad "pero el problema es cómo procesa cada uno interiormente esas cosas, hasta dónde le pegan".

Al tiempo que marcó que el curso donde ocurrió la tragedia no difería tanto de otros que habían en el colegio privado a tres cuadras o en cualquier otro establecimiento escolar.

Todo esto fue agravado por los golpes ocasionados con un machete por parte de su padre, quien era miembro de Prefectura.

Citó que era tan grande la violencia ejercida contra Juniors que hubo intentos suicidas previo al acto que acabó con la vida de Sandra Nuñez, Evangelina Miranda y Federico Ponce.

Te puede interesar