2021-04-22

Fundación de Viedma y Patagones: en 1779 tuvieron que echar vagos

La baja en la producción “provocó  un conflicto entre (el fundador) Francisco de Viedma y algunos pobladores, ante el escaso esfuerzo y sacrificio puesto de manifiesto en las labores agrícolas. Llegó a desterrar  a alguno de ellos a San José o Montevideo, Uruguay”. 

Así lo describen  los historiadores viedmenses Beatriz Moldes y Jorge Entraigas. Ambos realizaron un extenso  análisis histórico de las actividades productivas de la población del Carmen y de la Banda Sur, tras la fundación concretada el 22 de abril de 1779.

Indican que las primeras tierras cultivadas en 1779, año de la fundación, estuvieron en cercanía del  fuerte del río Negro en Patagones, aprovechando las rinconadas y potreros en la margen norte del rio y algunas islas.

En la banda sur, apuntan que había otros problemas. Había temor a la presencia indígena por el abigeato, pisoteo de cultivos, y “lo más temido: el posible cautiverio, por lo que inicialmente algunos labradores  cruzaban el río  solo para cultivar”.

Así lo describen  los historiadores viedmenses, Beatríz Moldes y Jorge Entraigas. Ambos realizaron un extenso  análisis histórico de ls actividades productivas de la población del Carmen y de la Banda Sur, tras la fundación concretada el 22 de abril de 1779.

Los primeros ensayos agrícolas se realizaron entre mayo y julio de 1779. Consistieron, de acuerdo al trabajo de Moldes y Entraigas, en experimentos realizados en diferentes terrenos en los que sembraron   trigo, cebada y maíz. También se experimentó con hortalizas (lechuga, escarola, acelga, espinaca rabanitos, zanahorias, ajos y cebollas), leguminosas (porotos o alubias, garbanzos y habas), y algunos frutos como sandías, melones, zapallos o calabazas.

No estuvieron ausentes los duraznos, naranjos, limones, manzanos ni membrillos.

Los labradores  se repartían en unas cuarenta parcelas, de diferentes tamaños según el interés o posibilidades  de cada uno, quienes fueron experimentando y cambiando de terreno según los resultados obtenidos. 

Entre las plagas se citan la de  “chinchilla”, langosta, avutarda y patos. Asimismo,  cerdos y caballos -propios o de vecinos, con frecuencia de los nativos- diezmaban los cultivos y frutales. 

Los investigadores se basaron en la evaluación en otros autores como la  Historia social y económica del Valle Inferior de Rio Negro, Casanueva y Murgo, y Gorla.

 

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