¿Qué diferencias hay entre comer frutas frescas y deshidratadas?
En nuestro consumo diario podemos conseguir dos tipos de frutas, las frescas y las deshidratadas y aunque hay semejanzas entre sí, también hay ciertas diferencias. La primera de ellas es su contenido en agua, ya que la modalidad deshidratada no cuenta con una gran cantidad de líquido.
Ventajas de comer frutas
La fruta es un alimento fundamental para la salud. Un consumo habitual de la misma se relaciona con un menor riesgo de desarrollar enfermedades a mediano y a largo plazo. Esto se debe a la presencia de micronutrientes y de antioxidantes en su composición, capaces de ejercer un efecto protector sobre el organismo humano.
¿Qué diferencias hay entre comer frutas frescas y deshidratadas?
Sabor
Encontramos un gusto mucho más dulce en la versión deshidratada debido a la concentración de los azúcares. El hecho de retirar el agua del alimento provoca que los glúcidos estén más presentes por gramo de alimento, lo que genera un cambio en la palatabilidad del mismo que resulta notorio. Además, existen otras diferencias que te vamos a comentar.
Calorías
La energía aportada por 100 gramos de fruta deshidratada es mucho mayor que la que aportan 100 gramos de fruta fresca. Esto se debe a la ausencia de agua en su composición, lo que incrementa el contenido en nutrientes por gramos del alimento. Cabe destacar que el agua es acalórica, lo que permite generar sensación de saciedad sin aportar energía, tal y como afirma un estudio publicado en la revista Clinical Nutrition Research. Esto es un dato clave en los planes para sobrepeso y obesidad.
Nutrientes
La cantidad de macronutrientes de ambos alimentos se mantiene intacta; solo varía la concentración de los mismos. Se podrían registrar cambios en el contenido de vitaminas y de antioxidantes con carácter hidrosoluble. El hecho de que dichas sustancias se disuelvan en agua provoca que, al retirarle el líquido, se pierdan una buena parte de ellas.
Conservación
Retirar el líquido de los alimentos es uno de los métodos consolidados que existen para mejorar la conservación de los mismos. De este modo se reduce, entre otras cosas, el riesgo microbiológico. Un ejemplo claro de ellos son los frutos secos, con un pobre contenido acuoso y una gran capacidad de mantenerse intactos con el paso de las semanas.
Cantidad recomendada de fruta fresca y fruta deshidratada
Ambas opciones se pueden incluir en la dieta cuando el objetivo es mejorar la calidad de la misma. No obstante, siempre es recomendable priorizar el consumo de fruta fresca.
La fruta fresca es capaz de generar una mayor saciedad por medio de un menor aporte de azúcares. Además, contiene una cantidad más significativa de antioxidantes, capaces de prevenir el desarrollo de patologías.
Podés utilizar la fruta deshidratada para acompañar alguna receta o para mezclar con los yogures. Sin embargo, tratá de no excederte con ella. Un par de cucharadas de postre serán más que suficientes para aportar sabor sin que se descontrole la ingesta de glúcidos.
A la hora de utilizar la fruta deshidratada, pensá en ella como una golosina. Está bien para complementar alguna preparación o para aportar un toque de dulzor extra, pero no debe convertirse en ningún caso en la protagonista.
Otro marco de aplicación de este tipo de alimento es el contexto deportivo. Se puede valorar el consumo de fruta deshidratada durante una competencia o un entrenamiento, ya que de este modo se aportan azúcares simples de manera rápida, generando así una reducción de la fatiga.
Dato importante
Si el objetivo es perder peso, la fruta deshidratada no será la mejor opción. Resultará mucho más efectivo consumir fruta fresca, ya que de este modo sentirás saciedad y el aporte energético será menor.
Foto: web