Autismo: un tema para seguir hablando y la importancia de su detección temprana
Por Fernando Manrique
fmanrique@noticiasnet.net
Fotos: Vanesa Schwemmler
Desde mediados de marzo hasta la fecha, todos los portales de comunicación mantienen entre sus notas destacadas al monotema del coronavirus en sus diferentes vertientes: la cantidad de contagios y de fallecidos diarios, los efectos negativos de la cuarentena en la economía o la educación mediada por la virtualidad.
En este contexto, hay muchos asuntos que quedan relegados en la opinión pública y sin dudas merecen un tratamiento mayor.
Una de esas cuestiones es el autismo, un trastorno que parece que muchos dirigentes se acuerdan sólo los días 2 de abril, poniendo los palacios municipales o los Concejos Deliberantes de color azul.
Aunque parezca increíble aún hay muchas personas que no saben de qué se trata el autismo y justamente la desinformación provoca discriminación y grandes complicaciones para las madres y los padres de chicos con autismo.
Por suerte, más que por suerte por la lucha de las familias afectadas, se han conseguido varios avances médicos, legislativos y hasta sociales.
Además de los padres, con todas sus batallas encima, hay muchos profesionales que se han especializado en la materia, con lo cual también son parte de estos avances.
Detección temprana
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Poder diagnosticar a un niño con el Trastorno del Espectro Autista (TEA) de forma precoz es elemental para su futuro tratamiento y para la contención familiar.
Lamentablemente, muchas madres entrevistadas en anteriores reportajes contaron que hace diez o veinte años los médicos no sabían bien cómo tratar esta discapacidad.
En esta oportunidad dialogamos con Agustina Vivas, psicóloga especialista en Neurodesarrollo y Autismo, quien explicó cuáles son las primeras señales para detectar el trastorno.
En este sentido, indicó: "Es importante considerar la posibilidad de alguna alteración en el desarrollo o más precisamente de un trastorno del espectro autista cuando un niño presenta dificultades en las áreas de interacción social, comunicación y lenguaje y conductas repetitivas e intereses restringidos en relación a sus gustos y juegos".
Aclaró en este marco: "Se denomina espectro porque los síntomas tienen un rango de gravedad variable, que puede ser diferente para cada uno de los componentes nucleares. Por ejemplo un niño con condición de TEA puede tener más dificultades en el área del lenguaje, otros en su comportamiento como conductas de inflexibilidad y restringidas y un tercero puede estar más aislado en cuanto a lo social".
Algunas señales de alerta para la detección precoz, a partir de los 18 meses, son que no responde a su nombre, tiene escaso contacto visual, retraso en habilidades verbales y/o de lenguaje, le cuesta seguir instrucciones de la vida cotidiana, a veces el niño impresiona ser sordo, no señala con el índice para pedir ni para compartir con alguien algo de su interés, acostumbraba a balbucear o decía palabras y dejo de hacerlo o tiene fuertes berrinches y a veces sin motivo aparente.
Otros signos a tener en cuenta son: se irrita ante sonidos fuertes como la licuadora, la aspiradora o la máquina de cortar el pasto, su juego es inusual, alinea o apila los juguetes o pasa mucho tiempo poniéndolos en un orden especifico, posee escasa habilidad para imitar acciones, gestos o vocalizaciones de manera espontánea, no realiza juego simbólico o de simulación, se muestra inflexible o con nervios ante los cambios de rutinas, no sonríe como respuesta a la sonrisa del otro, prefiere jugar solo, sólo toma cosas para sí mismo y presenta manierismos o movimientos poco usuales con manos y dedos y/o saltos o movimientos repetitivos en un mismo lugar.
Vivas puntualizó así: "Siempre sugiero a las familias que ante la presencia de algunos de estos signos, es sumamente importante realizar la consulta con el pediatra o profesional especializado en desarrollo o autismo, ya que la detección precoz favorece y permite el acceso a un tratamiento temprano y adecuado a las necesidades del niño, mejorar su calidad de vida y la de su familia".
Lucha contra la desinformación
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Como decíamos al principio, la falta de información sobre este trastorno no hace más que generar rechazo hacia lo desconocido.
Vivas dijo al respecto: "Yo trabajo con autismo desde el año 2006, hace 14 años y en el transcurso de estos años fue evolucionando muchísimo la información desde la salud, la atención pública y la formación de los profesionales. Esta desinformación en muchos casos no es consciente, es un tema nuevo que se empezó a estudiar en estos últimos años. El Manual Psiquiátrico de Salud se actualizó y se van actualizando los indicadores diagnósticos".
La experta apuntó: "El desconocimiento es lo que más nos incapacita porque nos limita un montón para dar lo que cada chico necesita, tanto desde lo educativo como desde lo social".
"Hay muchos profesionales que se dedican a niños pero no saben de autismo y es importante que los padres, cuando reciben un diagnóstico de autismo, estén acompañados por profesionales que están formados en autismo, para darle herramientas sobre cómo abordar el acompañamiento del niño en casa" detalló.
Vivas resaltó que se gesta un equipo de trabajo entre la familia, los terapeutas y la escuela para que todos estén en una misma sintonía.
El no entendimiento al padecimiento de las personas con autismo, por ejemplo al momento de arrojar una pirotecnia, genera una falta de empatía pero "los movimientos de las familias lograron muchísimos avances con la ley antipirotecnia y en cuanto a los tratamientos de las obras sociales, que necesitan varias horas de trabajo y son multidisciplinares y antes no se reconocían".
Puntualmente sobre el caso de las obras, se sigue lidiando para que exista una asistencia integral y multidisciplinar, al tiempo que pregonó que en cada centro de salud barrial haya una asistente y folletería para no estar desprevenidos.
Autismo en pandemia
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Consultada sobre las severas complicaciones de la cuarentena para las personas con autismo, Vivas comentó: "Si bien uno de los primeros permisos que se dieron fueron las salidas recreativas para los niños con autismo, están atravesando momentos sumamente difíciles porque se han desordenado todas sus rutinas que para los niños con autismo son fundamentales".
Relató que se ven con grandes problemas por no poder ir al jardín o a la escuela ni concurrir a los espacios terapéuticos.
"Los chicos con autismo tienen muchas afecciones sensoriales y el tema de poder salir a caminar, a andar en bicicleta o hacer alguna actividad física no sólo tiene el fin de esparcimiento y recreación sino que también tiene un fin de organización sensorial" enfatizó y completó que al estar todo el grupo familiar en la casa se sienten descolocados.
Y planteó que hay terapias que son inviables en las plataformas digitales, por lo que en Río Negro se permitieron las asistencias presenciales "porque la ausencia de la terapia es muy significativa".
En síntesis, es vital que los chicos con autismo puedan salir porque cambiaron de plano todas sus rutinas y dado que los entornos cerrados suponen una carga psicológica más fuerte para ellos y sus cuidadores y todo esto lleva a que el niño con TEA se descompense, aumente su ansiedad y presente alteraciones en su conducta.
https://www.noticiasnet.com.ar/nota/2019-10-25-10-15-0-laura-guanca-sobre-autismo-la-discapacidad-la-hace-el-entorno