2020-09-13

Conocé por qué nos da sueño después de almorzar

 

El sueño que sentimos después del almorzar es una respuesta normal del organismo, por lo que no hay de qué preocuparse ya que el primer motivo esta asociado al proceso digestivo, y el segunda a la insulina.

 

Una comida principal como el almuerzo genera mucho trabajo para el estómago. Para digerir todos los alimentos, el estómago necesita una importante cantidad de energía, lo que provoca cansancio y una sensación de somnolencia.

 

Los carbohidratos y el sueño

El sueño lo causa, normalmente, la liberación de las hormonas serotonina y melatonina, conocidas también como hormonas de la felicidad. Sin embargo, también depende de los alimentos que comamos. Algunas comidas impulsan la producción de insulina más que otras y, a su vez, el exceso de insulina genera que el triptófano (un aminoácido esencial) vaya al cerebro y regule la formación de serotonina y melatonina, hormonas de felicidad y sueño. Con estas dos hormonas multiplicándose, el cuerpo entra en un estado de relajación que incrementa el sueño.

 

Todo cambia según los alimentos

Los carbohidratos, las comidas pesadas (o con mucha grasa) y las comidas con mucho azúcar, aumentan las probabilidades para sentir sueño luego de comer.

 

Por otra parte, algunas proteínas halladas en la soya, las espinacas, los huevos y el queso aportan una alta cantidad de triptófano, por lo que también aumentan el sueño después de comer. Las comidas con gran cantidad de grasa también aceleran la producción de insulina, que luego propicia el sueño.

 

¿Qué hacer al respecto?

Una dieta balanceada, hacer ejercicio y buenos hábitos para dormir, ayudan a tener energía durante el día, ayudará. 

 

Hay diferentes maneras de evitar esta somnolencia después de una comida. Una es disminuir los alimentos refinados, pues estos contienen azúcares simples que se absorben rápidamente por el organismo, y generan un efecto corto de energía, que al acabarse, provoca un estado de sueño.

 

Se recomienda comer alimentos integrales que brindan carbohidratos complejos, pues así la insulina se genera lentamente y el estado de somnolencia no se produce.

 

Dormir bien, tener un buen desayuno y hacer varias comidas pequeñas durante el día nos llena de energía, en este sentido, se evita que el sistema digestivo deba esforzarse tanto manteniendo un nivel de insulina estable, ayudándonos a continuar activos después del almuerzo.


 

Foto: Pixibay

 

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