El país exigió justicia por Fernando
Miles de personas se congregaron en la plaza del Congreso de la Nación, en Capital Federal, para pedir justicia por Fernando Báez Sosa, a un mes de haber sido asesinado por una patota de diez rugbiers a la salida de un boliche de Villa Gesell.
Una de las oradoras fue Graciela, la mamá de Fernando, quien entre lágrimas expresó: "Nos arruinaron la vida. Con la ayuda de ustedes se va a hacer justicia. Que paguen. Gracias a todos".
"Lo que le hicieron a mi hijo es terrible. Nos arruinó la vida. Mi vida no es fácil desde que perdimos a nuestro hijo. Todo se nos vino abajo. Era nuestro sostén, nuestra lucha para seguir adelante. Mi casa está vacía", remarcó.
"Que el crimen no quede impune. Quiero justicia, que paguen por lo que hicieron. No voy a bajar los brazos para que mi corazón descanse", dijo ante los miles de presentes y lamentó: "No voy a escuchar nunca más un 'chau mami'".
Graciela resaltó que el joven tenía "proyectos en común con su novia". "Querían ser abogados y los dos tenían proyectos en común. No le dieron oportunidad. Lo mataron a traición, un chico decente, que amaba la vida y quería ayudar a todo el mundo", apuntó.
Y agregó: "Quiero agradecer a todos. No es fácil, con la ayuda de ustedes se va a hacer realidad para que se haga justicia".
"Mi hijo se fue a disfrutar de sus vacaciones y me lo devolvieron en un cajón", indicó.
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La marcha se replicó en varios puntos del país y Viedma no fue la excepción, ya que decenas de vecinos pidieron por Fernando y otros casos impunes frente al Palacio Judicial de la calle Laprida.