2019-07-10

Controlá la hipertensión arterial más allá de la sal

Eliminar el consumo de sal podría ser una medida innecesaria e insuficiente para controlar la hipertensión arterial.

 

¿Qué medidas se deben tomar para controlar la hipertensión arterial? La hipertensión arterial afecta a billones de personas en todo el mundo. Su control farmacológico acaba precisando de terapias combinadas que suponen un coste sanitario insostenible.

Erradicar el consumo de sal es innecesario e insuficiente. Así, resulta imprescindible adoptar medidas no farmacológicas que permitan controlar la hipertensión arterial de forma eficiente.

La investigación actual demuestra que, lejos de pautas restrictivas, adoptar un estilo de vida saludable resulta el método idóneo para controlar la hipertensión arterial.

El estilo de vida es uno de los factores con mayor impacto en la génesis de la HTA y la buena noticia es que es un factor. El tratamiento farmacológico debería reservarse para los casos de HTA resistentes a otras medidas.

Hasta el momento, el tratamiento no farmacológico se ha basado casi exclusivamente en la reducción del consumo de sal para evitar su atracción por los líquidos. Pero, ¿se trata de una medida necesaria y suficiente?

 

 

Evitar el consumo de sal no es del todo necesario

 

La evidencia científica actual muestra que la ingesta de sal no aumenta la TA en todas las personas. Algunos ejemplos son:

El estudio de Baker, Curhan, de Jong, Forman, Gansevoort & Scheven  (2012) concluyó que el consumo de sal solo incrementaba la TA en sujetos con daño vascular preexistente.

La investigación de Arós, et al. (2013) descubrió que, pese a su alto contenido en sal, el consumo de gazpacho estaba inversamente correlacionado con las cifras de TA.

Un estudio elaborado por Carmona, Crespo, López, Navas, Nolasco & Santamaría (2016) tampoco encontró relación entre el consumo de sodio y la HTA

El consumo de sal únicamente impacta sobre la TA de  los denominados «sujetos sensibles a la sal» y estos solo representan el 50% de los casos.

No obstante, mientras la relación causa-efecto no se conozca con exactitud, y no se disponga de herramientas que permitan una detección sencilla de los citados sujetos sensibles, es recomendable mantener un consumo prudente (1 cucharadita de sal al día = 5 gramos de sal al día = 2,3 gramos de sodio al día).

En términos generales, un adecuado abordaje de la HTA pasa por tomar medidas que: normalicen el volumen de líquidos, reduzcan la viscosidad de la sangre, aumenten el calibre de las arterias o eviten la rigidez arterial.

Pensar en la presión del interior de una tubería puede ayudarnos a comprender la estrategia: normalizar el caudal, reducir las impurezas del agua, poner tuberías más grandes o hacerlas de un material flexible.

 

 

Aumentar el aporte de potasio, calcio y magnesio

 

El papel beneficioso del potasio en el control de la tensión arterial es indiscutible. Esto es porque promueve la excreción urinaria de sodio, relaja el músculo liso y disminuye la resistencia periférica.

En otras palabras: normaliza el volumen sanguíneo circulante y favorece la capacidad de adaptación de las arterias.

El calcio y el magnesio también han demostrado ser eficaces en el control de la TA. El calcio permite un buen manejo de la TA por inhibición del Factor Paratiroideo Hipertensivo (FPH).

El magnesio lo hace por un mecanismo que todavía se desconoce. No obstante, se ha detectado una mayor incidencia de HTA en poblaciones con un consumo deficitario de este mineral.

La mejor forma de controlar la hipertensión arterial es realizar un abordaje integral que vaya más allá del consumo de sal.

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