2019-06-08

“Ser padre es una carrera que no termina nunca, es la carrera más larga”

Miguel Cabrera es entrenador de running en Viedma con muchas medallas y el podio donde experimenta mayor felicidad es siendo papá. 

Miguel Cabrera es Profesor de Educación Física, nació en Cutral Có  Provincia de Neuquén, luego vivió en Allen y a los 22 años las ganas de especializarse en deportes lo trajo Viedma. En 2005 se recibió en el Instituto de Educación Física y allí conoció su esposa. La  familia está atravesada por el deporte, al punto que su hijo mayor aprendió a caminar en la cinta de un gimnasio con apenas 8 meses. También recuerda ganar el primer lugar en la Carrera F.A.D.A 2019 y correr a celebrar ese mismo día el cumpleaños de su hija menor, para luego volver y recibir la medalla. En este especial de Musas nos preguntamos ¿cómo es la carrera de ser padre?.

 

¿Cuándo nace la vinculación con el deporte?

En la actividad comencé a los 17 años. Nunca tan de lleno pero me gustaba jugar a la pelota como todo argentino. Me hacía bien correr, me fui enfocando, era un adolescente común pero me gustaba entrenar. Por consejo de otros profes en Allen decidí perfilarme a educación física. Cuando cursé me di cuenta que no todo era deporte, sino que me consumía mucho tiempo, yo pensaba que iba a poder entrenar. Cuando terminé la carrera ya estaba con Jorgelina, mi esposa, y lo primero que le dije a ella fue que al terminar de recibirme iba a comenzar a entrenar de nuevo y fue así: el día 1 que pasó desde que me recibí, comencé a entrenar.

 

 

¿Tenías algún entrenador?

A veces corría solo, en otras con gente de la comarca o con algunos chicos que estaban más adelante que yo en la carrera. Tampoco era algo tan rígido.

 

¿Cuáles son las características de un entrenador?

Siempre tiene que ser, yo calculo, más frío para sacar lo mejor de cada persona según sus condiciones, eso y el conocimiento,  saber individualizar, ir amoldando la planificación a cada uno. Los principios del entrenamiento son iguales para todos, varía para cada uno  la intensidad, el volumen, el tiempo de recuperación. En el mundo del deporte está la paradoja: o sos un deportista de elite o un adulto saludable. El entrenamiento te permite eso, de ahí que se insiste mucho en la actividad física desde pequeño.

 

Miguel nos cuenta que luego de casarse estuvieron un tiempo como pareja sin chicos, trataron de disfrutar su tiempo solos. Lo de la familia se fue dando y aclara que “ una vez que está la familia, los chicos, se hace lo que se puede o un poco más”.

 

Papá corredor ¿hijos corredores?

No incentivamos mucho a que ellos corran. Sentimos placer si hacen actividad física, preferimos que ellos hagan algo a que sean sedentarios. Mi hijo mayor juega al fútbol y le gusta las pruebas combinadas (correr y andar en bicicleta), mi hija menor va a handball. En la parte artística son mucho más activos, son creativos con la música, con el dibujo, les gusta bailar. Con Jorgelina nos gusta que estén mirando tv y también nos gusta que salgan a jugar a la vereda.

 

 

¿Cómo es la administración del tiempo entre el trabajo y ser papá?

Tratamos que ellos estén al lado nuestro, en oportunidades con mi esposa trabajando se quedaban conmigo porque no teníamos con quien dejarlos y  por ahí el tema de una niñera, por costos no se podía cubrir. Entonces yo los cuidaba y me acompañaban mientras daba clases de fútbol por ejemplo, en entrenamientos. Aunque siempre está el apoyo de la familia, coincidimos en no depender de un tercero.

 

¿Alguna anécdota?

Nuestro primer hijo aprendió a caminar en una cinta del gimnasio a los 8 meses cuando estuvimos trabajando en un gimnasio. También pasó en la carrera F.A.D.A de este año que coincidió en fecha con el festejo del cumpleaños de mi hija. Corrí, llegué de primero, me cambié, estuve en el cumple y luego me volví para recibir la medalla. Pase lo que pase, siempre trato de estar, me gusta estar con ellos.

 

¿Se mete el rol del entrenador dentro de la formación de los hijos?

Sí está, se planifica. Como todo. Lo vas estructurando. Se respeta mucho en casa el horario de la comida, el horario de la merienda, eso para mi es fundamental : Hay una cronología del día hasta que termina que contempla distintas actividades y rutinas. Como papá motivas a que sean buenas personas, que estén activos siempre, que sean responsables.

 

¿ Y se mete rol de padre entrenando a un grupo de running?

Sí, porque vos sos el padre en el momento de las personas que estás entrenando. Si son chicos, sos el adulto responsable a cargo, todo lo que pensás de tu disciplina de entrenamiento la aplicás a ellos en el tiempo que dura la jornada. Y con los adultos pasa lo mismo, vos tratás de aconsejar, de decir lo que tienen que hacer, es un rol informal dentro de lo familiar-sentimental, si vos tenés que aconsejar en la actividad física como que sos el tutor.

 

 

Ser atleta de running  ¿influyó en la dinámica familiar?

Sí, por ejemplo en decidir viajar de noche cuando es una carrera lejos. Salimos a las 12 de la noche a la cordillera, sacrificamos horas de sueño pero es por los chicos, le hacemos un favor a ellos. Cuando yo llegaba ya eran las 10 am, se levantaban y no padecían el viaje. Luego lo incorporamos y planificamos salidas así.

 

 

¿Cómo podés definir la carrera de ser papá?

Es una carrera a medida que va pasando el tiempo, que los chicos crecen, es cada vez más dura, hay más exigencia, creo yo, porque uno les enseña a ser exigente. Porque si fueran siempre a menos ellos , no tendrían demandas, no cuestionarían. En cambio como uno les da libertad, uno quiere que crezcan de la mejor manera, siempre hay exigencia. Entonces es una carrera que creo que no termina nunca, es la carrera más larga. Ser papá es complejo, es lindo, es muy entretenido. El rol nuestro es tratar que ellos puedan solucionar todos sus problemas con el apoyo de los padres. Yo pienso que ellos son los que nos enseñan más a nosotros de lo que nosotros le enseñamos a ellos.

 

¿Qué es lo que más disfrutás de la parte deportiva?

La actividad física es muy placentera, estar siempre activo me pone bien. Si estoy con tiempo para entrenar puedo lograr muchas cosas. A medida que voy creciendo veo que estoy mejor. Como que estás vigente, disfruto eso.

 

¿Y lo que más disfrutás de ser papá?

Todo. Verlos crecer, verlos cuando se levantan, verlos en la cancha, llevarlos a la escuela e irlos a buscar no tiene precio. Las actividades de ellos particulares, ni dudo. Reunión de la escuela voy a todas. El que tiene el tiempo libre de la casa en ese aspecto soy yo. Me ha pasado que termino de entrenar, me cambio y voy a una reunión. Trato de siempre estar porque luego te ponés a pensar que pronto van a ser grandes y te preguntás ¿me irán a querer?. Yo calculo nuestra casa (como viene) va a ser la de la juntada, ojalá sea eso. Por ahí lo que le hemos inculcado es que no nos mientan en nada, que si les fue mal se soluciona y si el logro es bueno, lo compartimos entre todos.

 

 

Si tuvieras que dar una recomendación a un papá primerizo ¿ cuál sería?

Que disfrute, que esté presente siempre y que disfrute el crecimiento. El día a día de los chiquitos, si te perdés algo no lo recuperás más. El bebé todos los días tiene un cambio, si te perdes, te perdés lo mas lindo. Los seres son irrepetibles, vos rogás que saque lo mejor tuyo potenciado y lo peor no.

 

¿Cuál es el aprendizaje de ser papá conviviendo con el deporte?

Que ellos registren lo que vos haces y que se involucren, eso da placer. Desde lo humano sentir el amor, el hijo es la expresión del amor. Te enamorás, no hay nada mejor que tu hijo. Siempre va a ser el mejor.

 

Dentro de las actividades en el mundo deportivo, Miguel Cabrera lleva 8 ediciones continuas del K42 de Villa la Angostura. Este año llegó de quinto lugar en la general de la Carrera Salomon en Bariloche, que es pre clasificatoria al mundial. En la comarca, obtuvo el primer lugar en la Carrera F.A.D.A 2019. Además de competir, también organiza duatlones locales y es entrenador del grupo Trote Tranqui que se reúne de lunes a viernes a las 20:00 horas en la Plaza de los Inmigrantes.

 

Con un ritmo de vida en continuo movimiento, sus hijos son el motor y suele decir en tono optimista “siempre se puede llegar”.

 

Fotos: Daniel Idiarte / Leomarys Ñañe

 

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