2019-06-02

Pasta frola: mitos y tradición

¿Sabías que una de las tantas historias de la pasta frola cuenta que hacían esta tarta para una sirena?

El origen de la pasta frola nos remonta  Italia, sin embargo, la fusión de inmigrantes de diferentes latitudes que llegaron a nuestro país la convirtieron en un postre popular.

Para acompañar el té, el mate, el café, como postre y hasta salada, la pasta frola cuenta con diferentes versiones acerca de su origen, incluyendo seres mitológicos.

La versión italiana cuenta que la receta ya era conocida en Venecia antes del año mil cuando se utilizaba como preparación neutra tanto para comidas saladas como dulces. Se dice que la primera descripción registrada de la preparación data del siglo seis.

Los pasteleros genoveses la convirtieron en dulce cuando le incorporaron la caña de azúcar llegada de Siria y Egipto después del siglo diez.

Existen otras versiones que aseguran que la pasta frola en lugar de venir de Génova tiene sus orígenes en Nápoles.

 

Regalo de una sirena

La historia más descabellada que cuenta que la tarta se debe a una sirena llamada Partenope que una vez por año visitaba el Golfo de Posillipo.

Al parecer, una vez los napolitanos para homenajearla le regalaron trigo, huevos y agua de de flores de naranja que siete vírgenes pasaron a buscar. La sirena, en agradecimiento, recibió de ellas la pasta frola, que a su vez, obsequió a los napolitanos.

 

 

Receta (por Osvaldo Gross)

 

Osvaldo Gross nació en Santa Fe el 10 de enero de 1961. Licenciado en geoquimica y chef pâtissier, es un reconocido pastelero a nivel mundial y conductor de varios programas de televisión. Acá te dejamos su receta de este postre.

Ingredientes


Para el relleno:

Agua caliente (para aligerar) 100 cc

Dulce de membrillo 500 g

Vino Oporto 50 cc


Para la masa:

Harina 0000 400 g

Polvo leudante 10 g

Esencia de vainilla 1/2 cdita.

Azucar 180 g

Huevos 2 Unidades

Manteca 200 g

Ralladura de limón 1/2 Unidad

Sal 1/2 cdita.

 

Preparación

 

Para comenzar, colocamos la manteca pomada junto con el azúcar y batimos enérgicamente con cuchara de madera o batidor hasta blanquear la preparación.

Perfumamos con la esencia de vainilla y la ralladura de limón.

Añadimos los huevos y batimos hasta obtener una crema.

Tamizamos la harina con la sal y el polvo leudante  y hacemos una corona con la harina.

Colocamos  el batido en el centro y unimos los componentes sin amasar. Podemos hacerlo con la ayuda de dos cornes o espátulas o bien con las manos tratando de no transmitirles mucho calor.

Freezamos la masa una o dos veces hasta homogeneizar.

Formamos un cuadrado y cubrir con film y dejamos enfriar en heladera antes de usar. La masa se puede conservar hasta 3 días en heladera o 2 meses en freezer.

Esta masa puede confeccionarse íntegramente en procesadora incorporando los ingredientes  en el mismo orden que manualmente.

Para el relleno, cortamos el dulce en cubos, calentamos junto con el agua y el vino a fuego suave. Removemos hasta lograr una pasta. Dejamos enfriar antes de armar la tarta.

Para el armado, estiramos ¾ de la masa con la ayuda de un palote hasta lograr unos 5 mm de espesor.

Luego, forramos una tartera de 26 a 28 cm diámetros.   Apretamos ligeramente la masa sobre los bordes de la tartera y cortamos el excedente.

Unimos la masa sobrante a la que reservamos y estiramos hasta lograr 5 mm de espesor. Cortamos bandas de 2 cm de largo. Pincelamos con huevo batido.

Rellenamos la tarta con el dulce de membrillo y alisamos.

Trazamos un enrejado con las tiras de masa.

Horneamos a 180°C durante 40 a 45 minutos.

Dejamos enfriar y servimos.  

 

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