El macrismo contento con triunfos ajenos pero quedó atornillado en los terceros puestos
La primera lectura que hicieron los medios nacionales sobre las elecciones de Neuquén y Río Negro fue que perdió el kirchnerismo, ya que en ambos casos una fuerza provincial venció a candidatos K que tenían serias chances de llegar a la gobernación.
En esta grieta nacional entre el macrismo y el kirchnerismo, las derrotas del Frente para la Victoria en la provincia lindera en marzo y aquí este domingo fueron celebradas por el gobierno central.
Lisa y llanamente desde la Casa Rosada se festejaron victorias ajenas. Pero ¿Qué pasó con sus propios representantes?
En las provincias patagónicas el macrismo no pisa suelo firme y se notó tanto en Neuquén como en Río Negro con un magro 15 por ciento de Horacio Quiroga y un 5.67% de Lorena Matzen. Ambos acabaron terceros.
En las PASO de anoche en Chubut también se dio la misma lógica, con el gobernador actual Mariano Arcioni con el 31,8 % de los votos (Chubut al Frente), el kirchnerista Carlos Linares en segundo lugar y un pobre 14 por ciento ubicó tercero al macrista Gustavo Menna.
Los bajos porcentajes obtenidos requieren un análisis más profundo por parte del gobierno central y ya debería preocuparse con la no polarización entre las letras M y K, pues bien podría seguir creciendo Alternativa Federal y generarse una elección de tres tercios.