2019-02-01

Salud digital, un aliado contra las enfermedades crónicas

Las nuevas tecnologías permiten que los pacientes sean cada vez más protagonistas del control y el tratamiento de sus patologías.

 

La esperanza de vida a nivel mundial está aumentando.


El envejecimiento supone un descenso gradual de las capacidades físicas y mentales y un aumento del riesgo de padecer enfermedades, en especial crónicas, como la diabetes, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y las patologías cardiovasculares, entre otras.

 

Convivir con una enfermedad crónica conlleva una serie de adaptaciones en nuestra vida diaria, laboral, familiar y social, que serán complicadas de gestionar sin información ni recursos suficientes.


Pero ahora, más que nunca, se nos abren varias oportunidades para ayudar a estos pacientes y sus familiares gracias a la salud digital. Ahora vemos en qué consiste, qué aporta y cuáles son las herramientas que ofrece a los pacientes respiratorios.

 

Qué es y cómo funciona

 

Los recursos de salud digital nos brindan una nueva manera de abordar las dificultades que encontramos para gestionar nuestra salud, sobre todo ante una enfermedad crónica.


La e-Health, la telemedicina, las apps o la reciente aparición de los wearables como las pulseras de actividad demuestran que la tecnología nos facilita la prevención y el cuidado de nuestra salud. Estas herramientas permiten que tanto nosotros como los profesionales sanitarios tengamos acceso inmediato a la información generada por el impacto que tienen nuestros hábitos de vida sobre la salud.


Además, hacen posible un mejor control de las enfermedades, lo que favorece el cumplimiento de los tratamientos.


La unión de la salud digital con la educación para la salud lleva al ciudadano a su empoderamiento, es decir, a convertirse en el principal protagonista y último destinatario de gran parte de las decisiones que se toman en torno a su salud o la salud de sus familiares.

 

Beneficios

 

La salud digital aporta muchos beneficios a la medicina general. Entre ellos destacan los siguientes:


Posibilita la creación de planes de tratamiento individualizados, adaptados a las características y necesidades del ciudadano.


Mejora la relación médico-paciente al poder compartir datos relevantes en tiempo real.


Permite conectar los servicios sanitarios con los ciudadanos, evitando desplazamientos innecesarios y facilitando la atención a personas que viven en zonas geográficas remotas.


Involucra al paciente o sus familiares en el cuidado de su salud.


Deja anticiparnos a deterioros de nuestra salud al ayudar a distinguir a tiempo, para ser tratados, los signos y síntomas indicativos de los mismos.


Contribuye a identificar los grupos de riesgo de padecer una determinada enfermedad.


Facilita un uso más eficaz de los servicios sanitarios, optimizando y priorizando los recursos.

 

Los e-pacientes

 

El perfil de paciente, gracias al uso de Internet, está cambiando. No es una figura pasiva en lo referente a su salud, sino un agente activo.


Según un estudio, más del 65 % de los adultos accede a contenidos de salud en la Red. Se están convirtiendo en "e-pacientes", es decir, en personas que integran lo digital en el cuidado de su salud o de las otras de su entorno.


Buscan información, participan en redes sociales o comunidades de pacientes, eligen a su médico en función de las valoraciones aportadas por otras personas, se comunican con profesionales o instituciones para realizar consultas médicas... El "e-paciente" es una persona que quiere tener mayor poder de participación y desea ser responsable en la toma de decisiones que afectan a su salud.

 


 

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