2017-03-11

La desocupación femenina en Río Negro es récord

Según cifras oficiales, las mujeres sufren con mayor particularidad y virulencia la carencia de opciones laborales en nuestra región va de 25 a 40 años.

 

Por MARCOS CHAVARRÍA
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.


En tiempos en que la igualdad de género no debería ser siquiera materia de discusión, el mercado laboral regional muestra su cara más hostil a las mujeres de hasta 40 años de edad. Así, con una tasa de desocupación altísima, las jóvenes de la ciudad sufren con mayor dureza la falta de oportunidades laborales, de acuerdo con cifras oficiales.


Según el Centro de Estudios de la Patagonia, la provincia de Río Negro tiene una gran cantidad de indicadores que dan una muestra clara de un territorio en el que priman las inequidades en materia de género.


Entre los datos más salientes del trabajo del CEP están las cifras de desocupación femenina. De acuerdo a los datos oficiales para el tercer trimestre de 2016 el 69% de desocupación en la provincia es femenina, lo que acusa un grave deterioro del empleo de las mujeres para el último año. La feminización de la pobreza también se explica por la fuerte subocupación y el trabajo precario de las mujeres.


El trabajo del CEP destaca que cerca del 30 por ciento de los hogares rionegrinos tiene como jefa de familia a una mujer. En el informe señala que a este dato se suma que las mujeres continúan enfrentándose a una desigualdad salarial pertinaz.


La brecha salarial entre hombres y mujeres a nivel mundial se estima en 23%. En Argentina promedia un 27% y en la Patagonia muestra cifras récord que alcanzan el 40% por efecto de los sueldos en el sector petrolero.  

 

8M

Con motivo del Paro Internacional de Mujeres 8M, el Centro de Estudios de la Patagonia (CEP) elaboró un nuevo informe titulado “Mujer y Trabajo, otro mapa de la desigualdad en Río Negro” en el que le pone números a esas inequidades. Las autoras del estudio son Susana Yappert, Celeste Ratto y Daiana Neri.
Dice el informe que las desigualdades que viven las mujeres se expresan en cada esfera de la vida cotidiana. Día a día se reproducen pautas, se invisibilizan injusticias y se sostienen inequidades. En el primer informe que estas profesionales publican hacen conocer las cifras de las violencias que sufren las mujeres en Río Negro.


En este informe plantean visibilizar el ámbito en el cual las desigualdades persisten: el mundo laboral. También analizan el mapa de género en la planta política provincial y de la ciudad de Bariloche.


En la semana del Día Internacional de la Mujer, las estadísticas provinciales muestran que el 69% de la desocupación reciente es femenina. Del total de personas sin trabajo el 35% corresponde a jefas de hogar. En este informe también las estadísticas muestran que las mujeres siguen ganando menos que los varones, aún haciendo la misma tarea: percibimos entre un 30 y un 40 % menos en promedio; y la subocupación y precarización laboral es sostenida. En América Latina no existe un sistema nacional de cuidados que permita optimizar el escaso tiempo con que cuentan las mujeres que suman a la doble jornada de trabajo, una triple jornada cuando colaboran con su comunidad o militan o estudian. Las mujeres ocupan un promedio de 4 horas 17 minutos más que el varón en tareas en el hogar.


Además Río Negro es la provincia con mayor embarazo en la adolescencia de la Patagonia, con variaciones zonales que van del 20 al 30%. La mitad de las madres jóvenes no tiene un empleo ni estudia.


Dice el Informe del CEP que, “el Estado rionegrino es un reflejo de estas inequidades. Pese al discurso pseudo progresista del secretario de Trabajo, la mayoría de los cargos de quienes toman las decisiones en la planta política del ejecutivo provincial están ocupados por varones (75%). Sólo el 13% de los cargos ejecutivos electivos de la provincia están en manos de mujeres”.

 

Desocupación en Río Negro

 

 

Según el Informe de desocupación del Centro de Estadísticas y Censos de la provincia de Río Negro para el tercer trimestre de 2016, el perfil de desocupados/as es de 31% de varones y del 69% de mujeres, duplicando el número entre los sexos y acusando un grave deterioro del empleo femenino en la provincia para el último año. Cabe aclarar que del total de desocupados/as, el 35% son jefes/as de familia.

 

En tanto que el perfil de ocupados/as es 55% varones y 45% mujeres; 55% del total sumando a ambos son jefes/ jefas de hogar. Trabajan en el Estado el 44% de los /las ocupad@s y en el sector privado el 56%. 

 

A nivel mundial

 


Las estadísticas a nivel mundial alertan que la paridad salarial entre hombres y mujeres está muy lejos de convertirse en realidad.


A pesar que la situación ha mejorado desde que comenzara el nuevo siglo y en comparación con años atrás, en la mayoría de los paises, ellas perciben entre un 30 y 70% menos de salario en relación con sus compañeros masculinos por desempeñar la misma labor, según datos recabados por ONU Mujeres.


La incorporación tardía de la mujer al mercado laboral es uno de los idearios que trata de justificar a nivel teórico por qué sigue vigente esta brecha salarial.


Sin embargo, entre 1980 y 2008, la organización de Naciones Unidas mencionada, dedicada a promover la igualdad de género y el empoderamiento de las féminas, contabilizó en 552 millones las mujeres que pasaron a formar parte de la fuerza laboral en sus respetivos países.


De esta forma, se multiplicó la presencia de estas en el panorama profesional, tanto a nivel privado como a nivel público. Aún así, seis de cada diez trabajadores a nivel mundial seguían siendo hombres en el momento de la publicación del estudio.

 

La desigualdad echa raíces en la historia

 



En la marcha del martes pasado las mujeres pidieron igualdad laboral



La relación mujer y trabajo ocupó un lugar central en las agendas del feminismo. Feministas de la primera, segunda y tercera ola reclaman el derecho a trabajar, la jornada de 8 horas, igual remuneración por igual tarea, licencias por maternidad y paternidad, sistemas de cuidado, entre otros puntos.

 

La lucha de las mujeres por conquistar su ciudadanía plena, su libertad, su integridad y sus derechos tiene su historia, tal nos lo recuerda la conmemoración del 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

 

La desigualdad echa raíces en la historia que funda, prontamente, un sistema patriarcal en el que el hombre está en un lugar de privilegio y la mujer en el lugar de subalternidad. Legislación y prácticas sociales mantienen esa relación de desigualdad, estableciendo una jerarquía de poder en la que ellas siguen discriminadas.

 

Es el movimiento obrero quien desarticula el discurso de la igualdad que emergió del ciclo de las revoluciones (siglo XVIII). El ingreso de la mujer en el mercado laboral implicó explotación y en el mejor de los casos autorrealización y progresivamente autonomía; aunque siempre estuvo atravesado por un dilema: conllevó “un costo emocional extra para la mujer”, tal como afirma la Dra. Dora Barrancos, aún cuando no esté mensurado en los estudios de género.

 

El ingreso de las mujeres al mercado de trabajo remunerado y las trayectorias que en él desempeñan son, en una potente mayoría, diferentes respecto de los varones. La división sexual del trabajo es un hecho y en mucho determinante de la pobreza relativa.

 

Desde 2012, la tendencia a la reducción de la pobreza se estancó en América Latina, mientras que el índice de feminidad siguió aumentando.

 

Es decir, que tanto en períodos de reducción de la pobreza como en períodos de estancamiento, la pobreza sigue afectando en mayor grado a las mujeres que a los hombres, en edades críticas en términos productivos y reproductivos.

Te puede interesar