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05/11/2026

Corralito en Paraguay y pedido de destitución del presidente Peña: casi tres millones de clientes afectados

La intervención de Ueno Bank dejó a millones de paraguayos sin acceso a sus fondos y desató manifestaciones en Asunción.

La repentina crisis económica que ha golpeado a Paraguay se ha convertido en un tema central de preocupación para todos los sectores de la sociedad. Tras la intervención del Ueno Bank por parte del Banco Central del Paraguay (BCP), la población vive momentos de tensión en el microcentro de Asunción, donde se han registrado enfrentamientos entre ahorristas furiosos y la Policía local. Este fenómeno ha sido comparado con el "Corralito" argentino de 2001, cuando el gobierno tomó medidas extremas para detener una corrida bancaria, prohibiendo a los ciudadanos retirar más de 250 pesos o dólares semanales en efectivo de sus cuentas bancarias. 

La decisión de cerrar preventivamente el Ueno Bank dejó sin acceso a sus ahorros a unos 3 millones de personas, casi la mitad de la población paraguaya, quienes dependen de estos fondos, incluyendo a jubilados y trabajadores. La intervención también ha afectado fuertemente los depósitos estatales, creando una crisis de confianza que se extiende a las estructuras gubernamentales.

La tensión alcanzó un punto álgido cuando manifestantes y fuerzas de seguridad se enfrentaron en el centro de Asunción. Gases lacrimógenos y forcejeos en las calles evidenciaron el clima de desesperación que atraviesa el país. En respuesta a esta situación crítica, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, solicitó la renuncia del director del Banco Central, un gesto que busca quizás calmar los ánimos entre la población, pero que no garantiza una solución a la crisis financiera que se avecina.

La intervención en Ueno Bank fue el resultado de la caída de su índice de solvencia bajo el 50% del mínimo requerido debido a ajustes durante un proceso de regularización. Esta acción conlleva la clausura de la entidad y la suspensión de sus servicios, dejando sus plataformas bancarias, tarjetas y servicios en un estado de pausa temporal mientras los interventores comienzan el complejo análisis de sus activos y pasivos.

A raíz de este escándalo financiero, un grupo de legisladores de la oposición presentó una moción para destituir al actual presidente Santiago Peña. Este movimiento se apoya en acusaciones de "mala conducta y conflicto de intereses", dado que Peña integró el directorio del banco intervenido hasta el año anterior a su elección como presidente.

Políticamente, el paso para su destitución requeriría 53 votos del Congreso, sumando así otra capa de incertidumbre al ya convulsionado panorama en Paraguay. Con 35 legisladores ya en respaldo de la moción, el futuro político y económico del país está en juego mientras las deliberaciones continuarán en las cámaras legislativas en los próximos días, buscando unidos una salida a esta enrevesada situación.

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